El fútbol es un tema que genera pasión por todo el mundo. Todos los días, aprovechando el auge de las redes sociales, es posible ver la clase de locuras que pueden realizar las personas por este deporte. Argentina es considerada por muchos como el país más pasional del mundo en lo que respecta a esta disciplina. La forma dramática de vivir del argentino combinada con su afinidad con el fútbol es indudablemente un rasgo muy atractivo para un extranjero simpatizante del deporte.

Una de las maneras de demostrar esa pasión, es coleccionando camisetas, que no es un pasatiempo cualquiera. Todo depende del objetivo que tengas para coleccionar, pero la gente cree que sólo se requiere del dinero, comprar la camiseta y ya está, y no, no es tan fácil. Además del dinero, debes conseguir a alguien que venda o tenga de ediciones anteriores al año en el que estás, que muchas veces pueden ser catalogadas como un tesoro. También es necesario estar al corriente del lanzamiento del producto y tener un gran espacio en casa para poder guardarlas.

Coleccionistas en este país existen muchos, pero son muy pocos los que se animan a salir del anonimato y hacer público su repertorio. Entre esos que decidieron dar a conocer esta pasión,  encontramos a tres en Arroyito, un híbrido entre ciudad y pueblo, ubicado al este de Ciudad de Córdoba con una población de 24.000 habitantes, y que es famosa por la sede de la principal fábrica de Arcor en el país.

Danilo Ciancia es un exitoso arquitecto de 30 años en aquel lugar. Su objeto a coleccionar son las camisetas de Messi, tanto las de la selección argentina como las de Barcelona. Cuando habla del astro rosarino, se respira la pasión y la admiración que le tiene.

“Cuando era chico entraron a mi casa y me robaron toda la colección de camisetas de Talleres que tenía. Unos años después, mi madre me regaló una de Messi y ahí nació nuevamente esa chispa por coleccionar”, cuenta Danilo en su departamento, decorado con su más de 30 camisetas del 10 albiceleste.

Emiliano Narváez tiene 28 años y ejerce como oftalmólogo en Arroyito y en Córdoba Capital. Pero esas casi dos horas de traslado no le prohíben disfrutar de su más grande amor: Belgrano de Córdoba.

“Desde que tengo memoria soy hincha de Belgrano, mi papá trabajaba en el Hospital Nacional de Clínicas en el barrio Alberdi y siempre estuve a dos cuadras del estadio”, afirmó el hombre que hoy también ejerce la medicina, siguiendo el camino de su padre.

Tanto River como Boca son clubes que traspasan las fronteras nacionales. Son equipos amados en gran parte del mundo, por consiguiente, es lógico que en Arroyito existan aficionados que los sigan. Uno de ellos, Claudio Olocco, un contador de la fábrica de Arcor que a sus 29 años sigue viviendo el fútbol con la emoción de un niño.

– Cuando era chico, no tenía decodificador, pero mi vecino, Pepe (ya fallecido), si tenía. Me acostumbré a ir todos los fines de semana a su casa para mirar los partidos y adquirí el hábito de estar siempre 15 minutos antes, para vivir la previa.

La imagen puede contener: Claudio Olocco, interior

Presupuesto:

El tema del presupuesto anual es un agente muy importante en este ámbito. Una equipación de un equipo de fútbol supera los 70 dólares americanos, y si contamos en que cada temporada salen a la venta mínimo tres camisetas, es un gasto que se vuelve cada vez más difícil de costear pensando en el deterioro económico que ha sufrido el país en los últimos años.

Danilo y Emiliano, uno al lado del otro para hacer la entrevista, asintieron con una sonrisa mientras les hago la pregunta, se ríen al responderme que, aunque el gasto pueda considerarse como un lujo, hay un momento del año que pueden sentirse holgados económicamente y pueden dirigir un capital importante para su hobbie. “No importa cuántas camisetas saque Belgrano por año, yo intento comprarlas todas”, expresó el hincha de la entidad celeste.

Ciancia señaló que precisamente por la inflación, no es una actividad que esté al alcance de cualquiera:

¿La inflación no torna un poco más difícil adquirir los productos con el pasar de los años?

– Las camisetas particularmente en Argentina, de cualquier club o cualquier marca, antes eran totalmente accesibles. Hoy para alguien con un sueldo bajo y que quiera comprarse una camiseta original, sin mencionar si quiere estampado, es un número bastante alto.

Por otro lado, Olocco aseguró que el valor de las camisetas ha aumentado hasta cinco veces desde hace unos años hasta hoy: “En mi caso, no me sobra nada, pero tampoco me falta, uno va haciendo inversiones (casa, departamento, proyectos personales…) y por ahí cuando tu gasto fijo es mucho más grande a raíz de inversiones o de crecimiento personal, se vuelve más cuesta arriba porque la tarjeta de crédito y la disponibilidad financiera diaria es otra. De todas maneras, uno siempre se hace hueco para comprarse una camiseta de River. Yo que ya tengo una estructura de camisetas, yo la quiero conseguir cueste lo que cueste. Hace no mucho yo pagaba las camisetas en 500 pesos y hoy salen en 2500, 5 veces más”, agregó el simpatizante del equipo dirigido por Marcelo Gallardo.

Las predilectas

Danilo tiene 40 camisetas de Messi, Emiliano 34 de Belgrano, y Claudio 46 de River. Sin embargo, hay unas que les generan un sentimiento más arraigado que otras. La primera que se colecciona siempre se recuerda de una manera diferente, están también las que son obtenidas después de mover cielo y tierra, o las que simplemente te hacen teletransportarte a un momento de júbilo que viviste como hincha de tu club.

A la hora de elegir la favorita, Emi no dudó ni un segundo en su elección: “Mi favorita es la de los 110 años, que tiene el barrio Alberdi de fondo. Belgrano está muy conectada con su barrio, y yo también siempre estuve allegado porque hice medicina en el Hospital Nacional de Clinicas, que está a dos cuadras de la cancha, así que lo frecuentaba todos los días. De todas maneras, cuesta separar y decantarse con una”, declaró el médico, que justamente estaba de cumpleaños el día de la entrevista.

Ciancia nos platica, además de su predilecta, de la que le costó más conseguir:

– ¿Cuál es la más especial?

– La más especial fue la de la final de la Champions ante el Manchester que gana 2-0 el Barcelona.

– ¿Y la más difícil?

La más difícil fue la primera, con la que debuta Messi en el Barcelona en un amistoso frente a Porto, y hasta el día de hoy, no la vi más nunca en internet, ni con número ni nada, es la dorada con líneas azules.

Olocco tiene una historia particular a la hora de elegir a la más especial. Sus camisetas están todas guardadas en un placar porque no tiene espacio suficiente para exhibirlas, a excepción de una sola. En su vivienda, posee un cuarto que el único uso que tiene es guardar toda su colección, y lo único que está a la vista es la cama y un marco con una camiseta de Enzo Francescoli autografiada junto a una foto de los dos. Una historia que cuenta con emoción.

-La más especial para mí es esta, la Sanyo, porque fue la del campeón invicto del Tolo Gallego, la del 0-3 en la Bombonera. Son varias cosas que son como mis primeras imágenes del fútbol. Son esos momentos que no le prestaba atención sólo a la pelotita, sino al entorno. Enzo Francescoli, aunque haya habido jugadores que ganaron mucho más que él, fue mi primer gran ídolo. Vuelve de Europa para jugar en River, se pone el equipo al hombro, es un líder nato por naturaleza, entonces esta camiseta tiene un sentido muy especial por eso.

La imagen puede contener: Emiliano Narvaez, sonriendo, interior

Otras colecciones

A pesar de cada coleccionista tiene un foco principal, el mundo del fútbol permite tener varios horizontes y no enfrascarse en un solo producto. Como bien dijo Danilo, solía reunir camisetas de Talleres de Córdoba antes de sufrir un robo en su casa.

Emiliano tiene un gusto peculiar por el color celeste. Como su amado club, toda camiseta que tenga esa tonalidad ya reúne la calificación suficiente para poder llegar a sus manos. Entre algunas de las que figuran en su colección, observamos equipaciones locales de Estudianes de Río Cuarto, Social Club Rugby, de la selección de Uruguay, de Gremio de Porto Alegre, de Sporting Cristal, de Bolívar, de Manchester City, de Lazio, de Napoli y Marsella, y las alternativas de Santos de Brasil, Argentinos Juniors, Arsenal, Liverpool y Barcelona.

Claudio expande un poco más su mente a la hora de coleccionar. Además de tener indumentarias de otros conjuntos, colecciona otras camisetas y ejemplares de la revista El Gráfico.

¿Qué otras camisetas coleccionas además de las de River?

– Tengo las camisetas de la selección de los mundiales, desde el 1994 hasta el 2014. La del 2002 está firmada por Leopoldo Jacinto Luque, que vino a Arroyito y le pedí que la firmara. La del 2006, con la particularidad que le coloqué el nombre de Mascherano, para mí un gran referente.. También colecciono las de Instituto de Córdoba. Por cuestiones familiares también soy hincha del club, la familia de mi viejo vivía muy cerca de la cancha, por consiguiente, tengo un sentimiento por Instituto.

Viendo tu placar, observo un montón de revistas, veo que también te gusta coleccionarlas.

– Yo tengo como un mix de gráficos que van desde la revista Estadio (estrenada en la década del 60) y la revista Goles, ambas anteriores a la revista el Gráfico. Una vez, el abuelo de un amigo que tenía unas revistas en su casa, y con el correr del tiempo le quedaba pequeña y decidió hacer espacio. Un día fui a ayudar a mi amigo con esa venta de pertenencias que tenía, y vi una caja llena de estas revistas. Había gráficos de los años 90, 87… y le pedí permiso al señor para llevarme toda esa caja. Desde ahí, armé una colección grande de la revista El Gráfico. Tengo revistas de la década de los 70s, 80s, 90s y de los 2000, y desde el 2006 para adelante, la compré todos los meses hasta el año pasado que lamentablemente no se hacen más.

Repercusiones

Existen individuos que suelen guardarse su colección para ellos mismos y no contarle a nadie acerca de su pasatiempo. Narváez y Danilo esperaron más de una década para dar a conocer este fenómeno, también gracias a la ayuda de las redes sociales.

-En febrero de este año ocurrió mi primer contacto. Por ser Messi una figura reconocida y por la previa al Mundial, tuvo más repercusiones. Yo igualmente las publiqué por la insistencia de un amigo, porque no me interesaba mostrarlas, más que todo porque quedé perseguido después del robo. Fueron casi 10 años para que me contactaran, pero sucedió porque yo la hice pública. Mis conocidos y amigos saben todo igual, saben que de regalo de cumpleaños tienen que regalarme una camiseta de Messi- contó el arquitecto de 30 años.

– En febrero de este año también. Yo he subido fotos anteriormente, pero con el auge de las redes sociales me contactaron tres personas del mismo diario- añadió el hincha de Belgrano de Córdoba.

Evidentemente, este es un tema que a gran parte de los hinchas del fútbol les llama la atención, y más si el objeto a coleccionar coincide con sus gustos. Pero al principio se requiere mucha dedicación y paciencia, es un hobbie en el que se necesita compromiso, disciplina y también apoyo del círculo cercano. Justamente de ese primer impacto en su entorno hacen referencia los protagonistas de esta entrevista.

– Hubo gente en el hospital que no sé cómo se enteraron, después en la cancha algunos chicos me preguntaban si yo era el de las camisetas… y aquí en Arroyito mi abuela se emocionó- dice el oftalmólogo cordobés.

A su vez, Danilo nunca se esperó lo que generó su foto con las camisetas de Messi, que tuvo una repercusión mundial: “En mi caso, te puedo asegurar que me escribió gente de todo el mundo. La primera foto que publiqué salió en todos los Instagram de seguidores de Messi, y después la gente me felicitaba o me decía “mirá, yo tengo este tatuaje” o “mirá, esta es mi colección” y me mostraban 5 o 6 camisetas. Particularmente, lo más gracioso fue cuando le conté a mi viejo que me habían contactado de TyC Sports y que iban a entrevistarme, al principio creyó que estaba mintiendo y después se quedó aquí viendo la nota”, dijo mientras me señalaba el lugar de su casa donde se realizó la entrevista.

Claudio contó que su madre decía que estaba loco y que motivó a otros a empezar a coleccionar:

¿Cómo reaccionó tu entorno cuando se enteró de tu pasión por el coleccionismo?

“Mi mamá me decía que estaba loco, que no podía gastar tanta plata en camiseta. Me terminó apoyando. En el caso de mis amigos, por ejemplo, Danilo que es mi amigo y mi vecino, estaba totalmente de acuerdo, de hecho, los dos somos coleccionistas. Mis amigos hinchas de River obviamente estaban felices y les encantaba la idea de coleccionar. Tengo varios amigos que arrancaron a coleccionar tras ver que yo lo hacía”, agregó Boyita mientras me enseñaba las camisetas de su equipo de amigos, Pichones FC.

¿Tiene precio?

El comienzo de una colección es influenciada por una pasión, pero un repertorio como este en algún momento puede generar un gran capital para ser vendido y obtener beneficios económicos. En el caso de ellos tres, su arraigo por su “tesoro” es tan grande que serían incapaces de cambiarlo a cambio de dinero.

-Yo creo que nadie colecciona con un fin económico. Mi objetivo es tenerlas y yo sé que con el pasar de los años se van a volver más importantes y van a valer más, pero no pienso en eso- Mi colección tiene 10 años, te dices a ti mismo que es una locura de tiempo, y todo lo que falta, inclusive cuando se retire Messi van a haber camisetas que no tendré y voy a intentar conseguir. Yo tengo rato para coleccionar todavía- Danilo está negado a dejar de lado toda su dedicación a cambio de unos miles de dólares.

Emiliano también coincide en que no le ve un fin económico a su colección. Su pasión nace gracias a una herencia de su padre, por consiguiente, es un tema que va más allá de lo material.

– Si viene un millonario y te pone un millón de dólares sobre la mesa ¿Serías capaz de vender tu colección?

– De ninguna manera. Esto no tiene un valor monetario. Si lo tengo que vender, esto no tiene precio. Lo que yo pagué por las camisetas es el precio que le pongo del día a día de tenerla y disfrutarla. Con cada camiseta que he llevado a la cancha tengo alguna anécdota. “Con esta le ganamos a Boca”, “Con esta eliminamos a Independiente”. Por ejemplo, tengo la del gol de Pisculichi que dejó fuera a Boca en Sudamericana, cada vez que la veo me genera una sonrisa. Para mí todo esto no tiene precio- Claudio responde sin titubear, orgulloso de todo lo que ha conseguido.

¿Existe un final para esta pasión?

A diferencia de Emiliano o Claudio, el objeto a coleccionar de Danilo tendrá una fecha de vencimiento. Los clubes están en eterna actividad, pero los jugadores tienen un tiempo de vida (profesionalmente hablando) que no supera los 20 años en la mayoría de los casos. Él lo sabe, pero no es algo que lo detenga a seguir haciendo uso de su pasatiempo: coleccionar.

En tu caso, Danilo, Messi lamentablemente se va a retirar y dejará de producir camisetas…

-En ese caso sí, pero yo creo que mi pasión por coleccionar camisetas va a seguir. Quizá lo enfoco nuevamente en mis clubes, a la selección… el hobbie va a seguir, pero dejará de perseguir un fin en particular.

– ¿Tú sigues a Messi independientemente del club en el que juegue?

-Yo soy más hincha de Messi que del equipo donde esté. En una entrevista me preguntaron qué haría si Messi se va a jugar a Belgrano, “me pego un tiro”, respondí (Risas).

-En un futuro tengo la ilusión de tener un hijo futbolero y poder decir que le transmití la pasión por el coleccionismo de camisetas. Ahora, no las va a poder usar, pero las podrá ver todos los días (se ríe). Es dejar tu marca en una futura generación, seguir trasladando tu pasión en el tiempo, porque habrá un momento en que uno no podrá seguir coleccionando porque ya no te interesa o porque ya no lo vives con tanta pasión, pero es como un legado que uno va dejando.

Claudio ve todo esto como una actividad que puede heredarse a sus futuras generaciones: “Hoy yo no tengo hijos, estoy de novio nada más, pero obviamente se planifica para tenerlos a futuro. Tengo tres sobrinos, el más grande (Agustín), es muy hincha de River también, mi idea es que él me acompañe en todo esto, si alguno de mis hijos no la quiere seguir. La idea es que la sigan ellos. Ya hay un gran número de camisetas para decir “Che, ya estoy acá, vamos para adelante. Sigamos la colección”. A lo mejor a ellos el día de mañana no les interesa, yo haré todo lo posible porque así sea”.