A veces las casualidades pueden parecer una broma del destino. México sufrió nuevamente un 19 de septiembre un terremoto, justo el día que se conmemoraban 32 años del trágico sismo de 1985 que dejó la angustiante cifra de más de 10.000 fallecidos.

“Dicen que el terremoto duró cerca de un minuto y medio, pero para mí fueron como diez o quince”, de ésta manera, Gabriel Esparza narraba lo que vivió ese día en tierras mexicanas.

El volante que supo vestir la camiseta de Temperley y San Lorenzo en la Argentina contó en diálogo con Gol de Vestuario cómo vivió el momento del temblor y aseguró: “Fue un momento desesperante, mi familia estaba en mi departamento, vivo en un piso 14 y sinceramente no sabés cómo reaccionar”, y además agregó: “Todo lo que te enseñan acerca de los sismos en el momento que suceden se te olvida, te bloquea y lo único que pensás es que se te va a caer el techo encima”.

En un día caótico para México y desesperante para toda Latinoamérica, las cifras de muertos iban actualizándose minuto a minuto. Las comunicaciones dejaron de funcionar, y en algunas zonas de las más afectadas el suministro eléctrico y el gas fueron cortados para prevenir accidentes. “Mi papá me llamó llorando preguntándome si estábamos todos bien”, comentó el volante nacido en Tucumán y confesó que “fue la segunda vez que me pasa en tan poco tiempo”.

Esparza fichó con el Puebla de México, club que se encuentra en una de las dos ciudades en donde se produjo el epicentro del terremoto, a principios de año y más allá de éstos desastres naturales “no creé que sean motivos para evaluar un cambio de destino”. El mediocampista aclaró que “se siente muy cómodo en el club y con el país, y que lo que hará es cambiar su departamento por una casa”.

Lamentablemente la cifra de muertos por el sismo ya superó las 200 víctimas y más de mil heridos y aún se espera que continúen creciendo esos números. Por otra parte, todavía se intentan contabilizar las edificaciones que sucumbieron ante el temblor de 7,1 grados en la escala de Richter, más de 50 dicta un primer reporte. Cientos de voluntarios trabajan sin descanso junto a las fuerzas de seguridad para tratar de salvar a la gente de los escombros.