Alejado -pero no tanto- del fútbol es como se mantiene Mario Franceschini, quien lleva adelante una flota de taxis y que a su vez dirige al colegio de abogados de Morón. “Si bien es algo amateur, me mantiene activo y los entreno como jugadores profesionales”, afirma.

“Tengo las energías intactas para volver a dirigir donde sea. Uno igual se bajonea porque no llegan las oportunidades y ya no soy un pibe. Pasa el tiempo y cada vez se complica más. Estoy a la espera de algún ofrecimiento. A los profes los tengo disponibles. Hay uno trabajando en el CENARD y otro que estaba con Falcioni en Banfield. Queremos un nuevo desafío”, se confiesa el entrenador.

Con 63 años, su última aventura data comandando al club de Mataderos allá por 2012 cuando logró el ascenso a la B Nacional.

¿Cómo recordás tu último paso por Chicago?

Fue muy lindo. Estábamos trabajando con la cuarta división y como se fue el técnico de la primera, nos tocó a nosotros hacer el interinato. Veíamos que la posibilidad podía existir y como nos teníamos confianza, la encaramos. Le dijimos al plantel “no venimos a hacer un interinato”. La idea era ganar partido a partido hasta que la Comisión Directiva decidiera cuánto íbamos a seguir.

¿Y lo que mayor satisfacción te dio?

Más que el ascenso, fue que en la última fecha contra Sarmiento de Junín, que ya habían salido campeones la fecha anterior, jugamos con nueve jugadores de la cuarta. Ellos vinieron con todos los titulares y nosotros pusimos a los pibes. Nos empataron a lo último 1-1. Fue una satisfacción muy grande y cuando agarré la Primera hice debutar ocho chicos.

Después de tu salida, ¿te volvieron a llamar?

Hubo trascendidos con Platense, Temperley y Comunicaciones, que fue el más concreto, pero no terminó de convencer la propuesta. Soy de la vieja guardia y me manejo sin representante, hay que caminar mucho la calle así. Es más, la última vez que me llamaron de Chicago fue antes de que se vaya Guede. Habíamos arreglado todo y él después empezó a ganar, así que continuó. Fue una cosa impresentable de los dirigentes que tuvo el club.

Ahora bien, ¿con qué se va a encontrar el club que pretenda los servicios de Mario Franceschini?

Soy muy práctico. Me gusta que el equipo sea inteligente y sepa aprovechar los momentos. Me identifico más con atacar, proponer e ir a buscar el partido, nada de andar especulando con el contrario. Hay momentos donde se puede salir jugando y otros en los que la pelota tiene que estar lejos de tu área. Al jugador le hablo con sinceridad, no lo chamuyo y le digo que aproveche cuando le toque la oportunidad. Los motivo resaltándoles las cosas buenas y corrigiéndoles las malas, nunca dejándolos de lado.

Por último, el rosarino admite: “Soy un admirador incondicional de Bielsa. Mi juego colectivo se basa en su filosofía. Tiene muchos valores que a veces no se tienen en cuenta. También le doy importancia a la alimentación del futbolista, incentivamos a los chicos para que tomen esto como una profesión. Si quieren vivir del fútbol, tienen que dedicarse plenamente a esto. Hoy, más allá de la técnica, tenés que estar muy bien físicamente porque la velocidad es otra”.

Por Rodrigo Vizcarra