En su regreso al conjunto de Isidro Casanova, Sebastián Penco se ilusiona con el ascenso a la Primera División: “El sueño de la gloria siempre está. Hay que ir despacio. El año pasado el club estuvo a punto de descender y hoy el objetivo es trabajar seria y profesionalmente. Estamos bien, en el lote de los que podemos ascender”.

¿En qué momento te encuentra Almirante Brown?

Estoy en un momento muy bueno, yendo de menor a mayor para adaptarme de vuelta a la rutina. Me encontré con un grupo golpeado por el mal torneo del año pasado, pero cambiamos rápido la mentalidad y nos pusimos el chip para construir el camino del sueño que tenemos todos.

En tu rol de referente, ¿qué tratás de inculcarles a los más chicos?

El mensaje es que todos somos iguales. Les digo que se maten entrenando para luchar su lugar entre los once. Disfruto y estoy contento de aportar mi experiencia a los chicos que recién están empezando. La base para un gran proyecto es apostar a los pibes.

¿Hasta cuándo pensás jugar?

Hasta que el cuerpo me dé. Hoy me siento muy bien. Nunca tuve lesiones musculares, así que estoy perfecto. Hay pibes de 22 y 23 años que se desgarran y yo no lo puedo creer, Estarán mal entrenados o alimentados. Hoy no pienso en el retiro, pero me gustaría seguir vinculado al fútbol, tanto como mánager o técnico para dar una mano y que lo más jóvenes aprendan lo que uno vio en otros países.

Con 35 años y una larga trayectoria, Motoneta se entrena doble turno con FutGol Training, en San Justo. Los trabajos preventivos de coordinación, propiocepción (equilibrio) y saltos pliométricos para evitar lesiones se complementan a la sesión que realiza en el club. “Desde siempre traté de ser muy profesional. Es una carrera corta donde hay que sacarle el máximo jugo posible. Hago yoga para la relajación, me alimento bien y lo complemento con las ocho horas de sueño sumado a la siesta que resulta fundamental. Esas son las bases del trabajo invisible que sirve para ponerse fino en todo”, deja en claro el delantero.

Cuando se le pregunta por su paso por Independiente y el ascenso logrado en 2013, Penco responde: “Fue un cambio muy grande que revolucionó mi carrera y la posicionó muy arriba. Estaba en mi cuarto año en San Martín de San Juan y me aparecieron muchas ofertas del exterior, pero, decidí meter un cambio a un club muy grande. Hasta el día de hoy la gente está contenta y me reconoce el gran esfuerzo que hice. Le estoy muy agradecido al club y a los hinchas”.

¿Cómo se prepara uno mentalmente cuando sabe que va a ser suplente?

Cuando no juego no pido explicaciones, solamente me entreno el doble para tener una chance y demostrar. La única manera de reclamarle a un técnico es esmerándote dentro de un campo de juego. Cuando jugás no pedís explicaciones y cuando no, tampoco las tenés que pedir. Con respeto uno puede hablar de todo con el DT, pero no esas cosas. Él es el que decide y hay que aceptar las decisiones. Tampoco hace falta decir que me entreno el doble, uno sabe lo que tiene que hacer y si no te toca jugar tendrás que preguntarte el por qué.

El capitán de La Fragata afirma que el técnico que más lo marcó fue Miguel Ángel Brindisi y lo califica como “un señor que educa y con el que podés hablar de fútbol y de la vida” y, por último, cierra: “Cuando llegue el momento tomaré la decisión, primero quiero pensar como jugador. Todavía falta mucho y trataré de copiar lo mejor de todos los entrenadores que tuve para cuando me toque, hacer las cosas bien”.

Por Rodrigo Vizcarra.