Contra viento y marea, así se escribió la página más dorada del fútbol portugués: ingresó como punto a octavos tras ser uno de los terceros, mostró un rendimiento colectivo que dejó mucho que desear, sólo ganó un juego en los 90 minutos, para colmo se medió contra el dueño de casa en la definición, el cual venía de borrar al campeón del mundo, y encima sufrió al perder a su máxima figura casi en la primera pelota que tocó. Sin embargo las manos de Rui Patricio y un bombazo de Eder le dieron a Portugal la ansiada Eurocopa que se había escapado 12 años atrás. Por eso esas lágrimas de un Cristiano Ronaldo, que como capitán, vivió el momento más gratificante de su carrera al ofrendar al cielo el trofeo.

En el azaroso deporte rey todo es cuestión de momentos, y el ahora dueño de Europa tuvo el suyo sobre el final del segundo tiempo extra, en ese instante cuando Eder reventó el arco de Lloris con un remate inatajable. Fue el corolario de la ráfaga con la cual el seleccionado luso le hizo pagar a Francia su indecisión, el no saber aprovechar las situaciones nítidas que generaron los conducidos por un Didier Deschamps que se quedó en la puerta de alcanzar la gloria como DT tras saborearla como jugador en el 2000.

A la hora de encontrar una explicación a ello, y al por qué Champs Elysee no se tiñó de azul, blanco y rojo, quizá la enorme actuación del arquero Rui Patricio, quien tuvo un torneo consagratorio, puede ser una de las causas. El 1 supo rápido que iba a ser figura al descolgar del ángulo un cabezazo de Griezmann. También se lució tapando un remate de Sissoko que tenía destino de red, eso apenas en el primer tiempo.

Para Portugal lo más trascendental de esa etapa inicial, como del partido en sí, fue la lesión de Cristiano Ronaldo tras una entrada de Payet a los ocho minutos. Probó y probó pero la misma lo sacó de la cancha sobre los 25′ tras dos retornos frustrados al campo de juego.

Desde el fútbol de Quaresma y João Mário, el “visitante” se fue acomodando en el césped del Stade de France aunque se olvidó del ataque. Por lo que en el complemento se esperaba a un “local” decidido en pos de la victoria.

Sin embargo, y pese al empuje de su público, Les Bleus entró dormido tras el descanso. Sin el fuego que demandaba una instancia de tal magnitud y eso conspiró para ver un buen juego, poniendo como atenuante para su rival el golpe psicológico que sufrió.

Recién sobre los últimos 20′ y gracias a dos buenos pases del ingresado Coman, los de Deschamps volvieron a pisar el área rival con claridad: primero lo tuvo Griezmann pero cabeceó en forma errática, como su actuación, y luego fue Giroud quien no pudo ante el achique del arquero.

Los diez finales del tiempo reglamentario pudieron entregar un campeón pero tanto Lloris como Rui Patricio, y un palo de por medio, no lo quisieron así. Un centro cerrado de Nani encontró los reflejos del golero francés para evitar la caída de su valla. Con las mismas condiciones, pero en el arco de enfrente, otra bomba de Sissoko fue desactivada. No obstante, la más nítida llegó con el tiempo cumplido, y tras un giro de Giroud -en una baldosa- que chocó con un poste forjado con seguridad en suelo lusitano.

Con el tiempo extra, Portugal sacó a relucir su chapa de conocedor avezado sobre la materia -al disputar el tercero del torneo- y fue de menor a mayor, avisando primero con un cabezazo de Eder y un tiro libre de Guerreiro que reventó el travesaño. Faltaba lo mejor, el gol que valiera ese título tan ansiado y más necesitado aún luego de la dolorosa derrota ante Grecia en 2004.

Esa chance de quedar en la historia cayó en los pies de un Eder que no se achicó para inscribir su nombre en los anales del fútbol portugués, con el honor de conseguir algo que ni siquiera Eusebio, Figo ni el propio Cristiano Ronaldo pudieron disfrutar en carne propia. Eso sí, CR7, el líder indiscutido de su país, se dio el lujo de robarse todas las miradas al subir los brazos para demostrarle a todos que su seleccionado es el rey de Europa y que su 2016 será difícil de igualar por otros.

El gol que definió al campeón: