El cambio de sede para la superfinal de Buenos Aires a Madrid no solo representa un importante perjuicio para el fútbol argentino e incluso sudamericano, sino que también hay otras aristas a tener en cuenta, como por ejemplo la climática.

Del calor de diciembre por estos lados, se pasará al frío del invierno madrileño, a punto tal que para el domingo se prevé una mínima de solo 3º y una máxima de 14º.

Seguramente, tanto en River como en Boca ya están al tanto de este tema y tomarán los recaudos necesarios, pero en una final con tantas vicisitudes y complicaciones, no deja de ser algo para destacar.