River eliminó a Gremio en las semifinales de la Copa Libertadores el pasado 30 de octubre, y en vísperas de la gran final, Everton sigue lamentándose por un mano a mano que podría haber cambiado todo el panorama de su equipo a su favor.

En conferencia de prensa, el jugador de 22 años declaró no haber podido dormir esa noche: “Lo peor es que no lo superé, la gente intenta no pensar, porque nos enfadamos, pero no conseguí dormir en la noche del partido, me quedé revisando la jugada. Nos quedamos enojados porque podría dar algo mejor pero no estaba apto. Pero eso es pasado, tenemos que levantar la cabeza”, sentenció.

Además, asegura que no estuvo en su mejor estado físico el día del partido y no pudo entrenarse antes de jugar: “Las críticas van a existir. Me quedé enojado conmigo, sabía que no estaba 100%. Entré para ganar ritmo y volví a jugar después de tres semanas. Pero no entrené previamente ningún día, volví directamente a jugar”, finalizó el atacante del cuadro brasileño.