En Curitiba, River se trajo una igualdad valiosa en el inicio de los octavos de final de la Copa Libertadores: abajo en el marcador producto de un descuido, sobre el cierre llegó la igualdad que puede torcer la balanza al cabo de los 180′.

De todas maneras Marcelo Gallardo no quedó con las mejores sensaciones producto del juego desarrolla en Brasil: “Intentamos siempre con la idea de ocupar todo el terreno y el frente de ataque ante un equipo que se cerró muy bien y al que nos costaba llegarle. El sabor es amargo porque podríamos haber ganado el partido y porque dominamos, pero nos faltó un plus para ser determinantes en la zona de definición”, remarcó en conferencia de prensa.

En ofensiva hay un déficit que el entrenador reconoce y hoy por hoy le genera preocupación en estos duelos mano a mano: “Lo que me inquieta no es la falta de gol en los delanteros sino que no pudimos darle terminación a lo que producimos. Pero no caigo en el análisis de si los delanteros hacen o no goles. El equipo produce, los delanteros generan pero no pudimos definir, por eso queda ese sabor amargo”.

Sin embargo, la revancha será el próximo martes 1 de diciembre, desde las 19.15 en el Libertadores de América, y pese a todo la ventaja ya está plasmada en el marcador por el plus del gol como visitante que anotó sobre el cierre el chileno Paulo Díaz.