Después de un primer tiempo que dejó muchas dudas, el equipo de Marcelo Gallardo sacó a relucir los estándares de juego que lo pusieron donde está y consiguió con el 2 a 0 una buena ventaja para irse tranquilo a Paraguay.

El equipo visitante salió a jugarle de igual a igual al Millonario y lo presionó en todo momento, aprovechando los pocos minutos de juego juntos que tenían varios de los jugadores de River. Vangioni extrañó a Rojas por la banda izquierda así como el equipo entero se vio afectado al no tener un enganche definido. En ese rato del primer tiempo donde el local estuvo desconcertado, fue Jonathan Maidana quien se puso el equipo al hombro y fue recurso y apoyo para la defensa con claridad y precisión. La más clara de River en la primera etapa llegó tras un centro de Mora que conectó muy bien el pibe Lucas Alario, atajó el arquero Aguilar y Carlos Sánchez no pudo definir de cabeza con casi todo el arco a su merced. Con esa única aproximación al arco contrario, un mal funcionamiento del juego asociado entre la defensa y el mediocampo y un pésimo partido de Ponzio, River se fue al vestuario.

La gran figura de Guaraní fue Julián Benítez, movediza referencia en ataque para el equipo paraguayo que en más de una oportunidad supo escabullirse entre los defensores y generar jugadas de peligro para él y para Santander, que no tuvo una buena noche.

Marcelo Gallardo no tardó en meter mano en el equipo y metió a Gonzalo Martínez para el complemento. El exjugador de Huracán agregó rapidez y jerarquía de tres cuartos para adelante. Sin embargo, en 10 minutos del segundo tiempo la ventaja no llegaba y la gente se impacientaba. Cuatro minutos más tarde, se dio un desahogo que tranquilizó a River. Un centro del Pity Martínez encontró una vez más la cabeza de Alario que casi sin querer le bajó la pelota a Gabriel Mercado, quien solo tuvo que acomodarse para mandarla al fondo del arco y salir a gritarlo con lágrimas en los ojos agarrándose el escudo de la camiseta. Con la ventaja conseguida, el equipo local se tranquilizó y logró asociar las líneas y reencontrarse con su juego.

Sin embargo, la presión de Guaraní era incesante y cualquier distracción en defensa o una contra que agarrara mal parado al Millonario, podía ser letal. A los 27 minutos del segundo tiempo, llegó el tanto que definió el partido. Rodrigo Mora frotó la lámpara tras un pase, otra vez, de Alario, le picó la pelota de manera exquisita a un adelantado Aguilar e hizo delirar el Monumental de Núñez. Como debía ser, tras ese golazo no hubo más jugadas para rescatar en el encuentro. El público local pasó a aplaudir a todos: así fue cuando Alario salió y Saviola entró, incluso cuando Funes Mori pateó un tiro libre a cualquier lado, y sobre todo a Mora cuando terminó el partido.

River se lleva dos goles de ventaja y espera a la semana próxima, cuando intentará definir en Paraguay su pase a la final de la Copa Libertadores. Así como se vio hoy, no le será nada fácil ante un Guaraní que tiene clara su idea y cómo ejecutarla. Allí será cuando el equipo de Marcelo Gallardo se enfrentará a otra prueba de fuego.

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