En estos tiempos, y sin ánimo de generalizar, se cree que un club es grande al alcanzar los 100 años. Y es que si bien muchas instituciones ligadas al fútbol logran alcanzar dichosas primaveras, a otras se les hizo más complicado y debieron desaparecer tan rápido como el alba de un amanecer. Entonces, ¿es meritorio llegar a tan excelsa cantidad de años en pie desde su fundación?, claro que si. Y más aún cuando los recuerdos caen a la mente de uno como granizo en el capó de un automóvil rememorando momentos de la infancia y sensaciones que recorren el cuerpo tomando los mismos atajos que la sangre.

“Dale gurí, parate y seguí jugando”. Cuando pienso en el Lobo recuerdo esas palabras automáticamente, como si el que me las dijo me hubiera tatuado esa frase en el inconsciente. El olor a césped húmedo, a la tranquilidad de “La Histórica”, también me recorre por la piel. Pero aquí lo importante no es lo que significó un club que ostenta los mismos tonos que la Selección Argentina para conmigo, porque hoy es su día y sería injusto de mi parte tomar un rol primario. Rol que sí se adjudicaron muchos de los lamentables “intelectuales del fútbol”, que “manejaron” la institución pensando en lo mejor para ella.

Gimnasia logró estar en lo más alto de la segunda categoría del fútbol argentino, pero el gol de Luciano Leguizamón de penal ante el Arsenal de Grondona no llenó los huecos necesarios para ascender. Mirá como son las vueltas de la vida, que hoy sin Grondona al mando del fútbol argentino, el club de Sarandí está por volver al Nacional B, mientras que el equipo entrerriano da manotazos de ahogado en el Federal A, y con Leguizamón nuevamente entre sus filas.

Además, ¿cómo se puede competir si en la repartija de la provincia no todos sacan la misma tajada?. Muchos en la ciudad manifiestan ese pensamiento, y es que ven cómo Patronato resurgió como el ave fénix y hoy se lo ve por televisión disputando enfrentamientos en estadios de Primera. Pero no se puede quedar uno en chiquitaje, ya que Juventud Unida de Gualeguaychú se encuentra peleando puestos de ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino sin tanta historia como el Lobo o el Patrón. Es por eso que uno le cae a las dirigencias que no han sabido hacer lo mejor posible para el club.

A pesar de ello, el club ha sabido mantenerse con las fuerzas necesarias desde aquel 8 de febrero de 1917 para no quedar en el olvido y seguir ayudando a muchos jóvenes a la hora de practicar un deporte y en la contención social. Además, el estadio Manuel y Ramón Nuñez, que se ubica en la intersección de las calles Santa Teresita y Perú, lugar que hace de alojamiento desde la década del 70, sigue siendo frecuentado por los amantes del fútbol y los colores celeste y blanco que despiertan pasión en estado de ebullición.

Lo cierto es que siempre es mejor manifestar lo bueno y lo malo de cualquier tema en cuestión, pese a quien le pese y valga a quien le valga, es por eso que celebramos que un club llegue a cumplir la misma cantidad de años que perritos en la famosa película de Disney protagonizada por Dálmatas, y hacemos hincapié en los errores para que en el futuro cercano se superen y no vuelva a suceder, ni en Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, ni en otro club en el que los logros llegan a base de esfuerzo a pulmón.