Previo al comienzo de cada liga en España, todos los fanáticos de este deporte observan detenidamente cuándo se darían los dos partidos más esperados: Barcelona – Real Madrid. El primero de ellos iba a culminar en empate 1-1 y ambos equipos se repartirían puntos en el Camp Nou. Sin embargo, por la fecha 33° la historia sería diferente, ya que el conjunto culé iba a quedarse con la victoria y no iba a ser una más. Lionel Messi sería el abanderado de aquel triunfo y con una particularidad muy notoria: el argentino iba a llegar a sus 500 goles con el club español.

El 23 de abril de 2017, el Santiago Bernabéu iba a ser el escenario de un nuevo enfrentamiento entre los blaugranas y el Merengue. Dos equipos muy similares a los que se presentan en la actualidad con algunas ausencias. Por un lado, figuraban grandes figuras en el local como Sergio Ramos, Toni Kroos y la recordada BBC (Benzema-Bale-Cristiano), mientras que en la vereda de enfrente se hacían presentes Jordi Alba, Andrés Iniesta y con una pequeña modificación. El otro tridente famoso, la MSN, no iba a estar en la alineación inicial ya que Neymar debía cumplir fechas de suspensión, y Paco Álcacer acompañaría al tándem sudamericano compuesto por Luis Suárez y Lionel Messi.

Justamente, este último iba a empezar a tener protagonismo a los ’20 luego de recibir un codazo de Marcelo. El ‘10’ se limpiaba la sangre y empezaría a jugar con un algodón en la boca. El cronómetro marcaba los 28 minutos de la primera parte y llegaba el primer gol de la jornada. Tras un rechazo de la visita, Marcelo envió un centro al área, la definición de Sergio Ramos dio en el palo y en el rebote, apareció Casemiro para establecer la ventaja parcial. A pesar de todo, no iba a durar mucho ese resultado ya que minutos después, la “Pulga” empezó a eludir jugadores como si fuera una tarea sencilla y con absoluta tranquilidad, marcó el 1-1.

El marcador no iba a modificarse hasta el segundo tiempo, instancia en la que los arqueros empezaban a ser los mejores. Ambos equipos contaban con sus situaciones. En una vereda se daban jugadas como un centro rasante de Carvajal o una pirueta fallida de Cristiano Ronaldo, mientras que del otro lado, Messi y Suárez tuvieron sus chances pero que fueron bien interceptadas por Keylor Navas. El Barsa insistía e iba a obtener resultados a los 27’ con un zurdazo certero de Ivan Rakitic para revertir la situación y poner en ventaja a la visita. El equipo de la capital la pasaba mal y todo iba a empeorar con la expulsión de Sergio Ramos.

Cinco minutos después de la anotación del croata, el defensor recibía la tarjeta roja tras revolear por los aires a Messi y dejaba a su equipo con diez jugadores en cancha. Faltaba mucho tiempo para la finalización del encuentro, los dirigidos por Luis Enrique se confiaron y cuando restaban 5’ para el final apareció James Rodríguez. El colombiano fue el encargado de fabricar la jugada, Marcelo envió un centro desde la izquierda y el ex Porto, anticipando las marcas, empardó el marcador en suelo madrileño.

El conjunto blaugrana quedó aturdido con el 2-2 y parecía resignado a aceptar un nuevo empate, pero quedaba tiempo para una más y allí levantó la mano el “10” argentino para decir presente, y convertirse en amo y señor una vez más. El tablero marcaba dos minutos adicionales, todo parecía finalizar pero en la última jugada, el conjunto culé pisó el acelerador. A metros del área, Sergi Roberto tomó la pelota y avanzó a pura velocidad, en un ataque de habilidad condujo por el centro y llegó hasta cerca del área rival tocando la pelota hacia la izquierda.

Allí estaba Jordi Alba, el otro lateral blaugrana que metió un centro atrás y Messi que arribaba al área a toda velocidad puso la pelota en un rincón donde nadie podría llegar. 3-2 y ‘Leo’ anotaba otro gol para su carrera pero no era uno más, era el 500 con la camiseta de Barcelona, justo ante el Real Madrid. En la noche española, los hinchas del local quedaban enmudecidos ante este desenlace y el rosarino registró uno de sus tantos momentos futbolísticos. Se sacó la camiseta, se paró frente al público presente y con los brazos extendidos hizo relucir su casaca.

Hace tres años que no marcaba y algunos reprochaban cierta ausencia a la hora de enfrentarse ante el otro equipo poderoso de España. El 23 de abril de 2017 fue el día en que silenció aquellas críticas y con un doblete agigantó su leyenda. Desde aquel debut en octubre de 2004 hasta su gol n°500, habían transcurrido 577 encuentros, cifras que marcaban algo fuera de lo normal. De tiro libre, con el pecho, eludiendo arqueros, con la zurda, con la derecha, todas sus anotaciones agrandaron su figura cada vez más, y este doblete quedará en la retira del fanático, en la cual recordarán una noche histórica donde el “10” la pasó de 10.