Eran precisos, no se destacaron por ser veloces ni corrían de más, sino que era ella quien iba de un lado a otro y el rival detrás para recuperarla. Se mostraban como líderes y líricos en donde les tocaba presentarse. Para ellos sí importaban las formas, no era cosa de sólo ganar. Ése era el famoso “Huracán de Cappa”, el que marcó tendencia y el que todo aquel amante del fútbol quería ver campeón.

“Fue un partido bisagra para nosotros. En la defensa jugaron Filipetto y Cura que tenían pocos partidos y me tocó la responsabilidad de ser el capitán esa tarde. Teníamos muchísima confianza por cómo veníamos jugando, y sosteniendo una idea de juego clara, lo hicimos muy bien. River tenia jerarquía con Buonanotte y Falcao”, explica Arano acerca del 4-0 al River de Pipo Gorosito con goles de Pastore, en dos ocasiones, Medina y Toranzo.

¿Se imaginaban un resultado tan abrupto?

No, sobre todo porque los equipos grandes tienen un as de espadas. Hicimos muchísima diferencia con la tenencia de la pelota. Me acuerdo que los últimos 15 minutos la gente estaba de pie aplaudiéndonos porque movíamos de un lado a otro la pelota y River no la podía agarrar.

¿Qué cosas tenía ese equipo de Cappa?

No es fácil conseguir jugar bien y lindo a la vez, y nosotros teníamos ese conjunto. Jugábamos bien porque teníamos una idea clara y la sosteníamos en cada cancha, y lindo porque no sólo le gustaba a la gente de Huracán, sino que a todo el mundo futbolero. Lamentablemente no lo pudimos coronar con el trofeo, pero sí permanentemente somos reconocidos y dejamos una huella de buen juego en el fútbol argentino.

Se recuerda ese Huracán como uno de los mejores del fútbol argentino.

Creamos una marca registrada. No solo fue “El Huracán de Cappa”, sino el del tiki-tiki. Hacía tiempo que un equipo no jugaba de esa manera y nos fuimos dolidos por no coronar, pero sí cada uno sabe y entiende el reconocimiento de la gente, eso nos llena de orgullo. La gente cuando te ve te dice “Vos jugabas en el huracán de Cappa, el del tiki-tiki”.

¿Qué es jugar bien y lindo?

Jugar bien es jugar en equipo, tener una idea, movimientos, saber defenderse con la pelota, marcar los tiempos del partido y sostenerla en todas las canchas de igual por igual. Lo haces lindo es cuando lo complementas con lujos. Nosotros lo teníamos con Pastore, Defederico, alguna pincelada de Bolatti, tirábamos muchas paredes y salíamos permanentemente jugando. Tirar paredes, sombreros, caños, todo eso hace que sea vistoso y a la gente le gustaba que jugáramos lindo.

¿Qué era lo que les comunicaba Cappa?

Ángel nos pedía que nos soltemos, que toquemos permanentemente, que no corramos con la pelota, sino que corra la pelota. Quería que haya movimientos y que juguemos a dos o tres toques como máximo. Lo notábamos en la pretemporada, cuando hicimos siete amistosos y veíamos que estábamos jugando muy bien. Después lo trasladamos cuando era por los puntos. Al principio fuimos irregulares, pero a medida que pasaban las fechas empezamos a ganar y la idea quedó mejor reflejada.

¿Había algo que no le gustara?

El arquero tenía prohibido sacar por arriba. Ángel pretendía que saliéramos siempre por abajo y decía que el gol podía ser de tres o cuatro toques o también de cuarenta. No había apuro para llegar al arco. Para él la posesión era predominante y la usaba para desgastar física y psicológicamente a los rivales. Nosotros también lo sentíamos así, y más allá del resultado siempre dominábamos al contrario. Después de los partidos no terminábamos cansados, jugábamos permanente con la pelota.

No quedan dudas de que son recordados como “Los Ángeles de Cappa”.

Me enorgullece cuando me dicen que jugué en los Ángeles de Cappa, ja. Nos agarró en el mejor momento de cada uno y él tenia un muy buen manejo de grupo. El que no jugaba tiraba para adelante, iba contento a entrenar y eso a nosotros nos generaba tranquilidad. Eso es mérito del entrenador. Viendo diez años para atrás, no me arrepiento de nada. Nos divertíamos y se creó un grupo de amigos que hasta hoy nos juntamos a comer.

Chiche, que actualmente dirige la Reserva de Racing, concluyó: “Charlo con Cappa, es un gran maestro y me da consejos que hoy me sirven para el manejo de grupo. En un futuro me gustaría dirigir Huracán, me moviliza. Es un club al que estuve ligado, viví cosas muy lindas y lo quiero mucho”.