Todo club de fútbol tiene su época dorada, en la cual han pasado grandes jugadores de renombre o donde han obtenido grandes títulos. Boca Juniors es uno de ellos, en la que vivió años de gloria en las últimas décadas con grandes conquistas como la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en 2000, mismos logros que se producirían tres años más tarde. El tiempo siguió avanzando, los directores técnicos pasaban y el Xeneize seguía dando vueltas olímpicas. Una de ellas se dio un 19 de septiembre de 2006 bajo la conducción de Alfio Basile como entrenador, y allí el club de la Ribera consiguió la Recopa Sudamericana.

El conjunto azul y oro se había consagrado con la Copa Sudamericana en el 2005 venciendo en la final a los Pumas de la UNAM, partido rememorado por muchos con la definición por penales en la que Roberto Abbondanzieri fue la figura y definió con el gol de la victoria. Con la vuelta olímpica y otro título bajo el brazo, el equipo del Coco ahora le tocaba enfrentar a San Pablo, otro de los poderosos en el continente, y que por ese entonces contaba con varias estrellas en su plantel, como Rogerio Ceni. En la edición anterior, Boca se coronaba por segunda vez en este torneo luego de vencer a Once Caldas, tomándose revancha de la final perdida en la Copa Libertadores del 2004. Pero ahora iba por otro objetivo: levantar la Recopa por tercera vez.

El partido de ida había sido favorable para los muchachos de Basile. Allí, el Xeneize tomaba la ventaja en la serie luego de haber triunfado por 2-1 en Brandsen 805 con un doblete de Rodrigo Palacio, delantero que había sumado minutos en el Mundial de Alemania y atravesaba un gran presente, con futuro en el Viejo Continente. Con un resultado a favor, Boca llegaba a suelo brasileño con un poco más de aire y deseaba coronarlo con una vuelta olímpica para el despido de Basile al frente del club, ya que lo esperaba el buzo de entrenador en la Selección Argentina luego de la partida de José Pékerman.

Boca iba por un título internacional más y San Pablo no quería quedarse atrás ya que también iba por su tercer Recopa luego del bicampeonato obtenido en 1994 y 1995. Sin dudas, el vencedor de esta edición se iba a coronar como el más ganador de este tipo de torneos. El mítico Morumbí era el escenario para este partido de vuelta que iba a comenzar cuesta arriba para el club de la ribera. Corrían 34 minutos del primer tiempo y Junior, quien era titular a diferencia del primer partido, ponía en ventaja para los locales.

Sin embargo, el Xeneize no iba a quedarse de brazos cruzados y rápidamente igualaba las cosas en Brasil. Habían pasado solamente seis minutos del primer grito y Boca emparejaba el marcador con el gol de Palacio. Todo comenzaba con un centro de Juan Krupoviesa para que luego se cumpliera una famosa ley en el mundo futbolero. Dos cabezazos en el área es gol y así fue. Martín Palermo, esta vez en el rol de asistidor, le sirvió en bandeja el empate para que el ex Banfield, muy cerca del punto de penal, convirtiera el 1-1 parcial.

El conjunto azul y oro se ponía en ventaja debido al gol de diferencia que obtuvo en el barrio de La Boca y en el segundo tiempo iba a relucir su mística copera para estirar aún más el resultado global, esta vez con Palermo como protagonista. A los 30 minutos de la segunda parte, el Titán sacaba su chapa de goleador nato. Con la 9 en su espalda como una marca registrada, luchaba cerca del área ante los defensores rivales que intentaban rechazar una llegada xeneize, y el delantero se lució con una jugada individual, entrando al área, Palermo se despachó con un derechazo potente para poner a su equipo por 2-1.

Nada para hacer en el Morumbí, nada más podía hacer Rogerio Ceni, y nada más pudo hacer San Pablo aquella noche pese al empate que llegaba por medio de un gol en contra del defensor Claudio Morel Rodríguez. El resultado ya estaba sentenciado a minutos del final y Boca iba a obtener una estrella más. El cronómetro siguió corriendo y finalmente el Xeneize se coronó campeón. El Coco se despedía del club con una vuelta y en los catorce meses que estuvo al frente del equipo obtenía su quinto campeonato, tercero internacional y además dejando al club de la Ribera como el más ganador de este torneo.

Sin embargo, la frutilla del postre fue otra. Con este título conseguido, Boca Juniors llegaba a las 16 conquistas internacionales, alcanzando el récord como la institución más ganadora en toda su historia y dejando atrás a clubes como Independiente y Real Madrid, quien había sido su víctima seis años atrás en Japón. Varios jugadores agrandaban su idolatría en el club, Basile se despedía a lo grande y Boca daba otra vuelta más. Necesaria para ser, hasta ese entonces, el equipo más ganador de la historia del fútbol.

Por Nicolás González.