Ronaldo de Assis Moreira, o más conocido como Ronaldinho Gaúcho, fue un jugador sin igual. Hoy está cumpliendo años y me doy el gusto de repasar su carrera haciendo feliz al fútbol.

Dueño de una pegada increíble, unos movimientos únicos con la pelota y un carisma innato, el brasileño supo conquistar al mundo a fuerza de jogo bonito.

Dinho tuvo varios ídolos de pequeño: Maradona, Pelé, Ronaldo con el que se dio el placer de jugar y salir campeón del mundo, pero sin dudas su ídolo absoluto fue su hermano Roberto, quien jugaba en Gremio y de allí sus inicios en el club de Porto Alegre donde se destacó como una gran promesa. El Tricolor fue su segunda casa desde los 7 hasta los 21 años.

El PSG había puesto sus ojos en el joven astro en 2001. Pero luego de una serie de litigios legales ante la FIFA que duró cinco meses, el equipo francés tuvo que desembolsar poco más de cinco millones de dólares y un porcentaje de una futura venta para llevarlo a París.

Ronaldinho ya era ídolo en Francia sin haber jugado un sólo partido con la camiseta del club de la capital. Pero en la primera temporada le devolvió la confianza a los hinchas siendo la figura del equipo y llevándolo a disputar la Copa de la UEFA siendo la única figura de relevancia.

En 2002 llegó el año del Mundial de Corea y Japón. Como figura revelación, Ronnie integraba un ataque formidable junto con Kleberson, Rivaldo y Ronaldo. Con sólo 22 años se consagraba campeón del mundo ante Alemania en la final y marcando el gol del certamen: un tiro libre que sorprendió al inglés Seaman y se colgó del ángulo. Presentación de crack.

Poco a poco la Ligue 1 le quedó chica, y empezaron a llegar las ofertas. Manchester United luchó por llevarlo a la Premier League, pero finalmente fue el FC Barcelona el que se hizo con sus servicios. El 10 llegaba a un Barça deprimido, a la sombra de Real Madrid y sus galácticos. Buscaban recuperar la alegría de la mano del brasileño y de su nuevo entrenador Frank Rijkaard.

En ningún otro momento de su carrera jugó tan bien como lo hizo con los colores blaugranas, ni siendo campeón con el Scratch brasileño ni con otras camisetas en el futuro. Ronaldinho ya era un jugador muy importante, pero fue durante sus años en Barcelona donde se convirtió en un mito.

Su primer gol oficial fue ante Sevilla un zapatazo que destrozó las redes y le mostraba a los catalanes que el futuro con él sería espectacular. Ronaldinho era el único jugador de fútbol que mezclaba la samba de las playas con el fútbol de altísima competencia. El resultado era arte.

 

Los momentos de máxima coronación del crack fue cuando el Bernabéu se levantó a aplaudirlo en un clásico español o cuando logró levantar la Champions League venciendo al Arsenal.

A la par que su figura llegaba a niveles de Dios del fútbol un sucesor salía de La Masía: Lionel Messi fue su mejor aprendiz. Ambos le dieron sucesivas victorias a un Barcelona invencible.

Pero a veces el fútbol es despiadado con quienes bajan el acelerador. En la primera baja de su rendimiento de extraterrestre y de sus toques de magia, se lo acusó de fiestero, de acabado y el mundo blaugrana se lo devoró

En 2008 llegó a Milán tras haber sido borrado por Pep Guardiola. Su comienzo fue bueno, pero para Dinho fue imposible volver a ser el que fue en sus años de mega-estrella.

Su regreso al fútbol brasileño fue vistiendo los colores de Flamengo en 2011 donde recuperó un poco su gran juego, pero el club no pudo hacer frente a su contrato y el 10 se fue a Atlético Mineiro al año siguiente.

En 2013 Ronaldinho consiguió el último título que le faltaba conseguir: la Copa Libertadores de América. Salvo los hinchas de Olimpia de Paraguay que eran sus rivales esa noche, todo el mundo quería ver al astro consiguiendo el certamen suramericano. De esta forma pasaba a ser el único en haber conseguido Copa del Mundo, Balón de Oro, Champions y Libertadores.

En sus últimos años como jugador Ronaldinho jugó en México, en Querétaro y en Fluminense. Luego jugó en el senior de Barça y últimamente hasta se afilió a un partido político y se lo vio en videos musicales.

Para quienes no tuvimos el lujo de ver a Maradona en su tiempo, él fue el Dios en el campo de juego, porque si bien Messi y Cristiano tienen números de monstruos, lo que hacía Ronaldinho en la cancha no lo hacía nadie.

¡Feliz cumple, Sr. 10!