Tras el empate sin goles de la última fecha de local contra Patronato, y con el triunfo de Huracán ante Almirante Brown, el tercer cupo para volver a Primera quedaba en suspenso. Con Banfield y Defensa y Justicia ya ascendidos, Independiente y el conjunto de Parque Patricios tenían que definir la última plaza.

La final se jugó en el Estadio Único de la Plata y la ganó el Rojo 2-0 con goles de Zapata y Pizzini, sobre el final. Sin embargo, Diego Ceballos cobró un offside inexistente que le impidió al Wanchope Ávila el empate para el Globo. Así, la historia fue con final feliz para el equipo que dirigía Omar De Felippe.

¿Cómo manejaban la presión en esa instancia?

Veníamos de empatar de local contra Patronato y Huracán llegaba mejor. Uno pensaba en que las cosas iban a salir bien porque había muchos jugadores grandes, hechos, que sabían asumir la presión para liberar a los más chicos. En ese partido debutó Figal, jugó Ojeda y Pizzini que hizo el gol. Los de experiencia sabían lo que era el club y cómo transmitir esa importancia.

“Apenas iniciamos, hubo una racha muy buena de siete partidos sin perder, pero en la segunda parte hubo una seguidilla de seis encuentros que no sumábamos de a tres y sabíamos que esos puntos después definían el ascenso”, reconoció el técnico que sucedió a Brindisi con el torneo ya iniciado.

¿Uno de los goles que más hayas gritado?

Todos, jaja. El de Vidal contra Patronato sobre el final me lo acuerdo porque nos llevamos tres puntos de una cancha muy difícil. Además, Banfield y Defensa estaban haciendo una muy buena campaña y nosotros teníamos que pelear por el último cupo sabiendo lo que era Independiente y la situación que se vivía.

¿Era inimaginable otro año en la B?

Sí, totalmente. Hubiera sido muy difícil para que el que le tocara estar, por cómo estaba la situación. Hay que acordarse de las cosas que se vivían. Había que volver rápido. Si descendés y no volvés al año siguiente se complica mucho, y más con la historia de Independiente.

¿Repercutía mucho en lo psicológico?

Lo psicológico es muy impactante. Tenés que resolverlo rápido e Independiente tenía un plantel muy rico para lograrlo. Menos mal que fue así y el club pudo volver a donde siempre debió estar.

Además, todos los equipos te salen a jugar de manera distinta.

Fue un torneo durísimo porque todos te salían a jugar con un plus. El objetivo era ascender, nosotros veníamos de una experiencia importante y entendíamos lo que era la categoría. Teníamos que adaptarnos nomás y sabíamos que iba a ser muy duro, como cuando le tocó a River. Todos te quieren ganar.

¿Sigue el reconocimiento del hincha todavía?

La gente me llama, me manda mensajes, o cuando los veo siempre me agradecen y yo también por el apoyo de ese momento. Nos reconocen la honestidad que tuvimos con el club. El cuerpo técnico y los jugadores hicimos mucho hincapié en el grupo para tratar de estar fuertes, porque se vivían momentos institucionalmente complicados. Tratamos de aislar a todos y que los chicos se compenetren sólo en los partidos.

Finalmente, De Felippe reveló una particular y divertida anécdota previa a la final: “Siempre dábamos el equipo tres días antes, pero esa vez tuvimos poco tiempo para concentrar y lo dimos en la charla previa al partido. Ahí hubo un jugador de experiencia que no estaba en el once inicial y antes de anunciar el equipo me dijo ‘Me recibí de técnico porque este es el mismo equipo que yo hubiese puesto para jugar la final, y no me hubiese incluido’”. Y el DT agrega: “Es verdad. Un fenómeno. Él mismo no se incluyó. Ese jugador muy importante que no fue de entrada marcó siempre el compromiso que tenía con los chicos y para ascender. Siempre hay un buen recuerdo de todo y con los años uno lo logra disfrutar”.

¿Cómo formó el Rojo la tarde de la vuelta a Primera?

Diego Rodríguez; Jorge Figal, Cristian Tula, Sergio Ojeda, Claudio Morel Rodríguez; Franco Bellocq, Federico Mancuello, Martín Zapata; Matías Pisano, Daniel Montenegro; y Sebastián Penco.