La etapa más goleadora de Diego Armando Maradona fue la primera. Sí, cuando debutó en Argentinos Juniors tenía un olfato goleador al estilo Lionel Messi, ya que su físico no le ayudaba a ser un típico matador dentro del área rival, pero su astucia, picardía y hambre de gloria lo nubilaban constantemente. Es así que en 166 cotejos disputados con la camiseta roja del Bichito de la Paternal, convirtió ni más ni menos que 116 tantos.

Con el correr del tiempo y sus diferentes intereses personales, el Diego pasó a ser un jugador más pensante, cerebral, asistidor, pero sin dejar de lado su alta eficacia goleadora. 692 partidos oficiales, 166 en Argentinos, 70 en Boca y en Newell’s tan sólo cinco, 58 en el Barcelona, 259 en su amado Napoli, disputó 29 encuentros con el Sevilla y 105 veces defendió la camiseta de la Selección Argentina. Con un total de 352 goles en toda su carrera.

Al club que le dio la posibilidad de debutar en la máxima categoría del fútbol argentino le regaló su máxima cuota goleadora. Sólo un tanto menos le entregó a la institución en el que desplegó su mejor fútbol para pasar a ser un Dios en aquella región del sur de Italia, y el día que llegó a los 100 gritos lo hizo de una manera que no manifiesta las características que presentaba el 10 cada vez que tocaba el balón.

18 de febrero de 1990, año mundialista. Maradona era el mejor futbolista del mundo, consagrado cuatro años antes con el periplo por México y su inigualable desempeño. Pero antes de volver a llegar a una final con la Selección, debía seguir defendiendo los colores de Napoli. Aquel día, se enfrentaba a la Roma, uno de los cuadros más importantes de aquel país, pero como era costumbre por aquellos tiempos, el Diego brillaba más en los momentos complicados.

Napoli se quedó con los tres puntos al vencer por 3 a 1 con dos goles del Pelusa, que no fueron dos tantos más, ya que aquel día Maradona alcanzaba y superaba la marca de los 100 festejos. Empezó ganando la Roma con el tanto de Sebastiano Nela en el inicio del encuentro, pero apenas comenzado el complemento, el argentino empató de penal, Careca puso el 2-1 y a 20 del final apareció nuevamente la estrella del conjunto napolitano para cerrar el marcador nuevmente desde los 12 pasos.

Como la vida del astro argentino parece sacada de un libro, en momentos de Fontana Rosa y en otros de Stephen King, lo más normal hubiera sido que aquellos dos goles convertidos hace exactamente 28 años fueran con un lujo y sacándose cuanto rival se tirara al suelo para quitarle, imposiblemente, la número cinco del botín negro. Pero de penal también cuenta y no hay ninguna excepción en el que valgan diferente.

Además, y sin ánimo de comparar a los dos mejores futbolistas que vistieron la camiseta celeste y blanca, 26 años más tarde Messi anotaba por duplicado con el Barcelona ante el Sporting Gijón para calcar el momento de Maradona: que su equipo venza 3 a 1 al rival y que los dos goles superen una marca, en el caso del oriundo de Rosario los 300 y 301 goles con el equipo español en La Liga.