Platense, River y Newell’s fueron los clubes argentinos que tuvieron el privilegio de poder contar con uno de los mejores exponentes del ataque, ese que merodea el área con la vista penetrante hacia el arco rival.

Si bien nació en Francia el 15 de octubre de 1977, país al que representó de la mejor manera al disputar en dos ocasiones la Eurocopa obteniendo la del 2000, sumando ni más ni menos que a tres Mundiales de los que ostenta un primer puesto y un sub campeonato -Francia 98 y Alemania 2006 respectivamente-, El Rey David es argentino y no se sonroja al manifestarlo.

Considerado uno de los mejores delanteros de las décadas del 90′ y el 2000, desplegó su mejor fútbol en Mónaco. Formó una dupla temible con Thierry Henry obteniendo dos títulos de liga, que luego se vio trasladada a Italia, más precisamente a Turín, para defender los colores de Juventus.

Si bien el astro francés emigró al poco tiempo hacia Arsenal de Inglaterra, mientras que continuó en La Vecchia Signora ganándose los elogios de todo el mundo futbolero, ambos jugadores -junto a Henry- siguieron encontrándose en la selección gala y generándoles disturbios a las defensas que intentaban anteponerse.

En el equipo que hoy brillan Gonzalo Higuaín y Paulo Dybala, el franco-argentino mostró su mejor nivel, alzándose con cinco títulos, dos ligas italianas y dos Supercopas Italianas más un ascenso en la temporada 06-07. Sí, Juventus también naufragó por esas aguas negras y turbias del descenso, pero no netamente por cuestiones deportivas, sino por fraude al designar árbitros que favorecieran al equipo. Éste caso se denominó “Calciopoli”, en el que también fueron afectados instituciones como Lazio, Fiorentina y Reggina.

Sus actuaciones en Italia se fueron diluyendo de la misma manera que la década del 2000 y España fue su nuevo hogar. El Hércules conseguía el ascenso a Primera y con ello las incorporaciones de muchos jugadores de renombre en los que aparecía el nacido en Ruan como jugador franquicia.

Su estadía en Alicante fue corta, sólo una temporada en la que convirtió 12 tantos en 31 encuentros, pero no tan breve como su paso por el fútbol de los Emiratos Árabes Unidos, para luego recalar en River y conseguir así otro ascenso pero en este caso en la liga argentina.

Dicotomías con Fernando Cavenaghi, ídolo y capitán del club de Núñez por aquel entonces, provocaron que Trezeguet mude su maestría a Rosario. En Newell’s jugó poco, es cierto, pero cada balón entregado a un compañero o la visualización de alguno de sus siete tantos, despertaban la admiración de propios y extraños.

Eligió terminar su relación con los botines, el césped, la número cinco, los tres postes y la red en la India, un torneo totalmente exótico para los oriundos de estas tierras. Pero esa decisión no fue más que para entender cómo es el mundo de la pelota en otras tierras y poder cumplir de la mejor manera la función que lo mantiene activo por estos días, la de ayudar en Juventus como gerente deportivo y el sueño latente de ser manager en alguna oportunidad de River Plate.