La trayectoria de Javier Zanetti con la camiseta de nuestro país dejó la vara muy alta, todavía ninguno se erigió como el aquél sucesor de trancos largos que haga el ida y vuelta con facilidad… y goles importantes. Sin embargo, hace 34 años nació un hombre que dejó un grato currículum defendiendo la Albiceleste por el carril derecho. Pablo Javier Zabaleta Girod abrió los ojos en Buenos Aires pero se crió en Arrecifes, al norte de la Provincia, donde comenzó su idilio con la pelota gracias al club de barrio que lo alentó a iniciar el camino: Club Atlético Obras Sanitarias. Hijo de Jorge y Laura, y hermano mayor de Gianluca, Iván y Lucía, cumplidos los 12 veranos de vida partió rumbo a las divisiones inferiores de San Lorenzo de Almagro, donde un principio lo vieron destacarse como volante defensivo; hasta que un entrenador lo posicionó en el puesto que adoptó con naturalidad: el de lateral. Una noticia terrorífica no entorpecería su voluntad de progresar: perdió a su madre, su fan número uno, a raíz de un paro cardíaco entre tanta diabetes y decidió llevarla tatuada en el pecho de por vida.

El 26 de septiembre de 2002 logró debutar en la máxima categoría en el triunfo 5-1 ante Monagas Sport Club, en la revancha de la primera Fase por Copa Sudamericana. Casi seis meses después, más precisamente el 16 de marzo, tuvo su bautismo en Primera División cuando el Ciclón de Rubén Darío Insúa cayó 1-2 contra Boca. Tuvo que esperar la asunción de Néstor Gorosito para tener minutos continuamente en el once titular y devolvió la confianza con su primer gol como profesional: 2-1 contra Nueva Chicago en un Torneo Apertura 2003 que lo ubicó subcampeón. El año siguiente fue negro en todo sentido para el elenco del Bajo Flores, en contrapartida con el rendimiento de Zabaleta, que ayudó con un doblete en el empate 2-2 vs. Independiente. Armó las valijas en 2005 a cambio de 4.000.000 de euros y el destino elegido fue España.

Con asiduo nivel en la Selección Argentina Sub-20, el Espanyol depositó sus esperanzas en reforzarse con esta aparición del fútbol nacional que de inmediato forjó respeto en el equipo ubicándose como volante por derecha. Su primer grito lo tuvo contra el Málaga y sirvió para abrir el camino de la victoria 2-1. La hinchada sembró cariño para con él, hasta que un revés inesperado interrumpió su buen momento: una discusión con el DT Miguel Ángel Lotina lo marginó de la escena. Micrófonos de por medio, el jugador explicó su malestar y rápidamente fue devuelto a la titularidad. Redondeó una temporada de 27 partidos y 2 goles con la obtención de la Copa del Rey 2005/06, al derrotar 4-1 al Real Zaragoza.

Gracias a la banca de Ernesto Valverde (hoy entrenador del Barcelona), Pablo demostró su enorme capacidad como lateral, la función que jamás soltó. Lo atormentó una grave lesión en el hombro durante un entrenamiento, tras un encontronazo con un compañero, pero tres meses tardó solamente en recuperarse para integrar la final de la UEFA Europa League, que lamentablemente fue para el Sevilla por penales, post 2-2 durante el tiempo suplementario. Por todo lo brindado en esas tierras, tuvo el gesto de jurar ante la Constitución Española para conseguir la nacionalidad y ser jugador comunitario. ¿La oportunidad que no fue? El Inter lo tentó para ser el heredero de Javier Zanetti cuando este colgó los botines, pero las tratativas se diluyeron. Entre sondeos de la Juventus e intentos de renovación de contrato por parte del “Periquito”, Zabaleta dejó en claro su postura de cambiar de aire.

Así fue como el Manchester City lo fichó el 29 de agosto de 2008 por un precio de 8.000.000 de euros y un vínculo por cuatro años. El elenco inglés comenzaba a tomar forma de gigante, pero la billetera tardaría en engrosarse, aunque el aporte del ex San Lorenzo fue veloz al igual que la devoción de las tribunas por verlo vestir esos colores. Este hecho se consolidó cuando recibió el premio “Thomas Cook Player of the Month” en enero, muy reconocido por sus compañeros. En la temporada 2009/10, el Jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan tomó la posta para hacerse cargo de los destinos de la institución, por lo cual apuntó los cañones a refuerzos estrellas y la conducción de Roberto Mancini en el banco. El italiano supo sacarle rédito a la polifuncionalidad de Pablo y lo utilizó muchas veces como mediocampista central o por la derecha. Consolidado como emblema y alternando la capitanía, fue pieza clave de la FA Cup 2010/11 para cortar una sequía de 35 años sin estrellas. El romance con los Citizens continuó hasta mayo de 2017, cuando en busca de más protagonismo firmó con el West Ham que hoy comanda Manuel Pellegrini.

Amigo de Lionel Messi desde 2005, cuando salieron campeones Sub-20 en Holanda bajo la batuta de Néstor Pékerman. Casado con Christel, periodista española que conoció durante su paso por el cuadro de Barcelona y a la cual le propuso casamiento en la Torre Eiffel. Padre de Asier, nacido en su arribo a Manchester. El Estadio Municipal de Arrecifes lleva su nombre desde 2014. Practicó tenis y básquet, pero el fútbol le robó el corazón. Nunca tuvo que laburar porque su padre lo bancó para que solamente piense en jugar. Ídolo del City, con 332 partidos en nueve temporadas, los hinchas lloraron su partida y le dedicaron videos agradeciendo. Fue el motor para que Callum, un pequeño operado del corazón, continuara su lucha. El grupo empresario que maneja al City le ofreció sumarse cuando se retire. Se dio el gusto de ser dirigido por Pep Guardiola. Le dedicaron una canción. Empezó tomando clases de inglés con tres compañeros y terminó él solo. En su debut como Sparring le pidió la casaca al Pupi Zanetti y los botines a Hernán Crespo. Asegura que “cuando tenía mucho pelo, me confundían con Biglia; desde que me pelé, con Mascherano”. Le dolió no haber sido convocado al Mundial 2006. Su día más triste fue el de la final perdida contra Alemania. No cierra las puertas a ser entrenador. Símbolo de lealtad y patriotismo. Pablo Zabaleta.

Por Lucas Ajuria.