Hay una relación especial entre Boca y la Copa Libertadores. Casi mágica, simbiótica. El hincha la añora y padece cuando el club no la juega. Claro, los antecedentes lo avalan: seis consagraciones entre 1977 y 2007. Justamente, ya van diez años sin obtenerla y, sin dudas, es el máximo objetivo para 2018. Pero no sólo ganarla es la obsesión Xeneize, junto con la gloria y el prestigio, sino lo que viene después, porque ser campeón de América da la posibilidad de pelear en el Mundial de Clubes con los mejores de cada continente. Y un primero de agosto como hoy, pero 39 años atrás, la historia mundial de Boca comenzaba a escribir una página gloriosa en la por entonces Copa Intercontinental, la primera de tres para un gigante en serio.

Hasta 1979 esta Copa tenía el nombre de Copa Europeo Sudamericana y la modalidad era bastante diferente: partido de ida y vuelta contra el campeón de Europa. Boca se había consagrado en 1977 en la Libertadores, en un histórico partido ante Cruzeiro (hasta la fecha se recuerda el penal atajado de Gatti a Vanderlei) y el primer título como rey de América le permitía jugar la Intercontinental frente a Liverpool. Pero el club inglés declinó disputarla por problemas de calendario, o al menos eso adujeron, y la bola cayó en el subcampeón, Borussia Mönchengladbach.

La principal particularidad estuvo en que los dos partidos se jugaron con casi cinco meses de diferencia. La ida tuvo lugar el 21 de marzo de 1978, en La Bombonera, y un amargo empate 2-2 dejaba al Xeneize a la búsqueda de un milagro. Ese compás de espera le vino como anillo al dedo.

BOCA COPA INTERCONTINENTAL 1978 PERNIA
Pernía con la Copa Intercontinental.

Mientras aguardaba el viaje a tierra alemana, Boca peleaba palmo a palmo el torneo local contra el Quilmes de José Yudica, que a la postre se quedaría con el campeonato. Esa circunstancia la aprovechó muy bien Juan Carlos Lorenzo, técnico de aquel entonces. “Nadie creía en nosotros. Yo mandé a un integrante del cuerpo técnico que se hizo pasar por alemán para que espiara durante un mes la pretemporada del Borussia. Y eso me sirvió para sacar conclusiones. Sabíamos que iban a estar duros y que debía poner en cancha un equipo rápido”, contaría el Toto años más tarde.

Lorenzo fue entrenador del Xeneize entre las temporadas 1976-1979.
Lorenzo fue entrenador del Xeneize entre las temporadas 1976-1979, y volvió en 1987.

El 1 de agosto de 1978 fue la cita en el Wildparkstadion, en la ciudad de Karlsruhe. Lorenzo puso en cancha a Hugo Gatti; Vicente Pernía, José Luis Tesare, Miguel Ángel Bordón, José María Suárez; Carlos Salinas, Rubén Suñé, Mario Zanabria; Ernesto Mastrángelo, José Luis Saldaño y Darío Felman. En esta formación quedó afuera un símbolo como Francisco Sa, ya que el entrenador optó por incluir a un juvenil como Tesare. La movida salió bien. En el entretiempo, el Xeneize ya ganaba 3-0 gracias a los goles de Felman, Mastrángelo y Salinas. Mejor imposible. No hizo falta nada más.

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El complemento estuvo prácticamente de más y el nombre de Boca Juniors quedó marcado a fuego ante el mundo futbolístico por primera vez. Luego llegarían las conquistas de 2000 y 2003, pero el sabor de la primera vez, como todo territorio sin explorar, se disfruta y se recuerda eternamente.