Año tras año, el fútbol argentino suele paralizarse en cada clásico y mucho más si en dicho partido están presentes Boca Juniors y River Plate.  Por la fecha 14 del Torneo Clausura 2011, el Xeneize iba a recibir al Millonario en la mítica Bombonera, en un partido trascendental por aquellos tiempos. Por un lado, el equipo de Julio César Falcioni que necesitaba levantarse ya que no se posicionaba entre los puestos más altos de la tabla y por el otro, los dirigidos por Juan José López que vivían tiempos difíciles, ya que de a poco comenzaban a pelear por la permanencia y a su vez, la obtención de algunos puntos lo hacían alternar entre los primeros lugares.

El Millonario llegaba de una dura derrota en condición de local ante All Boys y una victoria ante el clásico rival sería fundamental para levantarse en la recta final del campeonato. Sin embargo, el club de la Ribera también tenía sus motivos para justificar un triunfo y en especial para uno de los integrantes del plantel. Martín Palermo, uno de los ídolos del conjunto azul y oro, anunciaba su retiro y por ende, el domingo 15 de mayo de 2011 sería su último partido enfrentando al club de Núñez. Aquel delantero, máximo goleador de la historia boquense, quería dejar una última huella en la historia de los Superclásicos.

Bajo una tarde soleada, Patricio Loustau marcaba el pitazo inicial y la pelota comenzaba a rodar en el Alberto J. Armando. Las primeras situaciones iban a estar para el lado de la visita que contaría con algunas polémicas. A los 18 minutos, Rogelio Funes Mori caía en el área y pese a esto, el árbitro no consideraba falta de Juan Insaurralde, el partido continuó con su vorágine y cinco minutos más tarde, Mariano Pavone tenía una chance concreta para abrir el marcador pero allí apareció Matías Caruzzo para despejar con lo justo.

Aquella leve supremacía en el juego por parte de River iba a ser derrumbada en tan solo tres minutos. El primer gol de la tarde iba a llegar a los 27’ mediante la pelota parada, clave para este cotejo. Tras una jugada individual encabezada por Pablo Mouche, este fue el encargado de ejecutar el tiro de esquina y con un pequeño desvío en Fabián Monzón, la pelota finalmente fue introducida en el arco por un error propio de Juan Pablo Carrizo. La balanza comenzaba a inclinarse hacia el lado local y 180 segundos después, Palermo iba a estirar la diferencia en La Bombonera.

Otra vez la pelota parada. Esta vez, tiro libre ejecutado por Mouche, de gran partido y tras una serie de rebotes en el área, el delantero quedó frente a frente con el arquero de River. Con una gran tranquilidad, el “Titán” con un cabezazo efectivo en el área chica, puso la pelota por arriba del portero riverplatense y desató la alegría de todos los hinchas boquenses. De esta manera, llegaba a su gol 234 con la camiseta azul y oro. Además era la novena anotación en partidos oficiales ante este rival y el n°18 contando amistosos, siendo el máximo verdugo sobre el club rojiblanco.

A partir de ese momento, los dos goles fueron claves para la continuación del encuentro. El Xeneize pudo ordenarse tácticamente y apostó por el contragolpe, en la cual generó otras situaciones en los pies de Mouche pero que no pudo capitalizarlas en gol. El equipo de “Jota Jota” también contó con algunas chances pero el resultado no pudo modificarse. Sobre el final quedó tiempo para los aplausos en el local. El cronómetro marcaba los 36 minutos de la segunda parte y allí, entre una gran ovación y los múltiples aplausos, Palermo se retiraba del campo de juego, le cedía la cinta de capitán a Riquelme y con un fuerte abrazo, terminaba de jugar su último Superclásico.

A falta de segundos para que se decrete el final del encuentro, Clemente Rodríguez y Matías Almeyda, quien dirigiría a River años después, recibían la tarjeta roja tras un encontronazo entre ambos. Loustau decretó la finalización del cotejo y llegaron los festejos por el lado azul y oro. Con la victoria, Boca acumulaba cinco partidos sin conocer la derrota, llegaba a los 21 puntos y dejaba a su rival al borde de la zona de la promoción a falta de 15 puntos para que termine el campeonato. Duro golpe para el Millonario que iba a llegar a su segunda caída consecutiva y a partir de ese momento, no sumaría de a tres en lo que restaba del torneo.

Los cuatro empates y una derrota más en los encuentros restantes lo dejaban a River en la definición de la categoría ante Belgrano, que iba a culminar con su descenso a la Primera B Nacional. El futuro del Xeneize también sería diferente a lo transitado hace algunos años. Con la dirección técnica de Falcioni, se consagraría en el próximo Torneo Apertura en condición de invicto y tiempo después, iba a obtener la Copa Argentina y llegaría a la final de la Copa Libertadores. Aunque esto se daría sin la presencia de su delantero histórico, aquel que iba a retirarse oficialmente algunos partidos después de este clásico y que sueña con seguir con estas hazañas, pero esta vez en el rol de entrenador.