Si nos referimos a uno de los máximos ídolos y tal vez el que lidera esta categoría en Boca Juniors sin dudas es Juan Román Riquelme. Uno de los grandes jugadores que tuvo el club de la Ribera durante la gran década ganadora del Xeneize. El abanderado de un plantel que dio numerosas vueltas en La Bombonera, en torneos locales e internacionales.

Ese mismo escenario que fue testigo de la despedida del “Señor 10” ante su gente un 11 de mayo de 2014, a vísperas del comienzo de un nuevo Mundial. Ese domingo lluvioso, el Xeneize recibió a Lanús en lo que marcaba una de las últimas fechas del campeonato, y previo al comienzo del encuentro, por los pasillos del estadio se percibía lo que finalmente sucedió tiempo después.

El contrato de Juan Román se vencía a mitad de año y las negociaciones no eran del todo positivas. Por un lado el jugador tuvo sus pedidos, mientras que por el otro la dirigencia no daba el brazo a torcer y también manifestaba sus peticiones. La lucha contra la comisión directiva del club tuvo varios capítulos en donde se repetía casi la misma historia, aunque esta vez con un desenlace diferente a los anteriores.

Minutos antes de que el cronómetro del árbitro se pusiera en marcha, se entonaron las estrofas del himno nacional argentino aunque esta vez entre la melodía reproducida, el hincha se hizo escuchar en la tarde-noche de ese domingo ovacionando al mediocampista, al protagonista de la jornada.

Justamente, ese partido ante el Granate fue todo del 10. Desde el primer minuto de juego comenzó con sus pinceladas y el público se levantó cada vez que recibía un pase, esperando otro lujo o una pisada pintoresca para corear una y otra vez su apellido. Hasta que llegó el minuto 89. Allí, Carlos Bianchi, su padre futbolístico decidió sacarlo para recibir la gran y esperada ovación.

Finalmente, fue victoria por 3-1 con goles de Emmanuel Gigliotti, Nicolás Colazo y Claudio Riaño, sin embargo, el ex jugador de Barcelona y Villarreal fue la gran figura del encuentro. Juan Román se lució ante Lanús, entre tantas situaciones y jugadas, una de las más destacadas fue el famoso caño sin tocar la pelota.

Una vez finalizado el cotejo, Riquelme habló con la prensa y declaró lo que serían sus últimas palabras como jugador del Xeneize: “La gente me quiere mucho, yo nunca voy a poder devolver todo el cariño que me dan. Hoy he disfrutado mucho, estoy muy contento porque el equipo ganó y pude ayudar, eso es lo más importante”.

Tras su testimonio, Román se fue desde el círculo central agitando la camiseta con la que había disputado uno de sus tantos partidos en el “patio de su casa”, en señal de que el final se aproximaba. Así se marchó, hacia el túnel como todos los domingos, pisando el verde césped con sus clásicos botines negros y llevando los colores con los que se dio su debut en Primera División, pero esta vez en lo que fue su última función con la azul y oro.