Ronaldinho revolucionó el fútbol español con su llegada al Barcelona en 2003, procedente de París Saint Germain, a cambio de 24 millones de euros. El brasileño surgido en Gremio marcó una antes y un después en el conjunto culé por su particular forma de jugar, su estilo alegre, el “jogo bonito” y las gambetas que apilaban a los rivales y los dejaba en ridículo. El último título de liga del equipo español fue en 1999 y ante el gran poderío del Real Madrid, los hinchas reclamaban un cambio, el cual llegó con su incorporación. En su primera temporada, cautivó a la afición española al marcar 15 goles en 32 partidos,maravilló a todos los espectadores del Camp Nou logrando el subcampeonato y a su vez fue elegido como el mejor jugador del mundo.

En 2005, Ronaldinho se adueñó del corazón blaugrana e ingresó entre los ídolos del club, marcó un total de 13 goles y brindó 20 asistencias para que su equipo corte una sequía de 6 años sin títulos y se consagre campeón de La Liga. El astro brasileño fue elegido nuevamente como el mejor del mundo superando a Lampard, del Chelsea.

Sin embargo, la campaña del 2006/2007, luego de ganar la triple corona –Liga, Champions League y Supercopa española-, mantuvo alejada la mejor versión del crack de las temporadas anteriores y fue evidente la baja de rendimiento pese a haber marcado 21 goles en el torneo. Con la llegada de Guardiola como entrenador y con la incorporación de Henry al equipo titular, el brasileño perdió la titularidad y el tridente ofensivo Messi-Eto´o- Ronaldinho llegó a su fin. El delantero gaucho gozaba de su éxito y en el máximo esplendor de su carrera futbolística comenzó a transitar la vida nocturna, hecho que desencadenó en una merma física y futbolística notable en donde su aspecto corporal no lucía igual que en sus inicios en Barcelona y no tenía la misma velocidad. El 10 culé pagó las consecuencias de la “noche” con una lesión muscular que, sumado a su bajo rendimiento, desencadenó en el traspaso al Milan en 2008.

Con 28 años, el nacido en Porto Alegre comenzaba una nueva etapa en su carrera. Llegó al conjunto milanés y la expectativa por parte de los aficionados era inmensa, habían contratado al mejor jugador de la liga española, y al campeón del Mundial 2002. Una vez más, Ronaldinho fue perdiendo la titularidad hasta quedar relegado al banco de suplentes con la llegada de David Beckham al conjunto rossonero. Recibió críticas por parte de la prensa, los hinchas y del cuerpo técnico a causa de su mal momento y estado físico. Tuvo que retrasar su posición ofensiva a enganche para encajar en el esquema de Carlo Ancelotti, quien contaba con Alexandre Pato y Filipo Inzaghi como delanteros. El cambio táctico trajo consigo que el brasileño se adapte a un juego de menor recorrido y mayor distribución del balón junto con su compañero de selección nacional Kaká. En 2010, Ronaldinho fue el estandarte de su equipo con 16 asistencias y 15 goles. Parecía que el mejor del mundo estaba volviendo, un jugador veloz, diferente y de juego vertiginoso. Se acercaba el mundial de Sudáfrica 2010 y Dinho anhelaba con estar nuevamente en el seleccionado nacional, pero eso nunca ocurrió y quedó fuera de la nómina de 23 futbolistas.

Pasaron tres años para que Ronaldinho cambie de club nuevamente, fue traspasado al Flamengo luego de rescindir su contrato con el Milan. El retorno a su país natal estuvo plagado por un juego de creación y capitanía para con el equipo marcando 28 goles y 12 pases de gol que sirvieron para que el Flamengo se quede con el torneo brasileño 2011. Pese al gran momento que estaba atravesando, el astro gaucho se ausentó a varios entrenamientos y se quejó de las condiciones de pago del club. En junio de 2012 fue traspasado al Atlético Mineiro, en donde lideró el equipo y su fútbol continuaba en remontada. El público se acostumbró nuevamente al juego vistoso con pases deslumbrantes y “cosas” imposibles que sólo él era capaz de lograr. Atlético Mineiro se consagró campeón de la Copa Libertadores 2013 y su principal líder y conductor se convirtió en uno de los pocos jugadores en ganar la máxima competición internacional del continente europeo y americano. El jugador que cautivaba a los catalanes en su estadía en Barcelona y representaba la alegre forma de juego brasileña fue elegido el mejor futbolista del año sudamericano y a comienzos de 2014 se alzó con la Recopa Sudamericana 2014 al vencer a Lanús.

Luego de su exitoso paso por el fútbol brasileño, Ronaldinho decidió recalar en el Querétaro mexicano.Allí, no cosechó ningún título y su juego sufrió nuevos desmanes físicos. Finalmente, en 2015 fichó para Fluminense, y se retiró del futbol.

Dinho estuvo en la cima del fútbol mundial y fue campeón en casi todos los clubes. En sus comienzos, era un jugador que ganaba en velocidad y apilaba defensores con gambetas, amagues y regates, pero desde 2007, año a año tuvo que adaptar su forma de juego para seguir vigente en la cancha, comenzó jugando como delantero y terminó como enganche. Pero gran parte del cambio en su posición en la cancha se dio al llegar al Milan. Aquel jugador que brilló por las bandas con su magia y el jogo bonito comenzó su decadencia a una prematura edad.

La gran pregunta es si Ronaldinho sufrió un declive o una evolución en su juego. Si al notar que su rendimiento ya no era el mismo en 2008 como delantero y prefirió adaptarse a una posición en el centro de la cancha para aportarle calidad y asistencias a su equipo. En este caso se podría afirmar un progreso y no un retroceso ya que supo cómo acomodarse en la cancha para seguir siendo útil a los 35 años. Podríamos hablar de un declive si hubiese continuado jugando de delantero y no llegara con velocidad en los últimos metros de la cancha, pero su gran capacidad técnica le permitió instalarse en el centro del campo para seguir siendo útil. Pocos son los jugadores que sufren este mal llamado “declive”.

Es cierto que se volvió lento y terminó no siendo el goleador que fue en sus inicios, pero hay que observar la evolución que hizo al sacrificar su puesto de delantero para asistir de manera brillante y notoria a sus compañeros. Todos los futbolistas sufren la decadencia al final de su carrera, pero pocos saben cómo ajustar su posición en el campo para permanecer vigente. El astro brasileño será siempre recordado por sus sonrisas, picardías y el nivel excepcional que supo demostrar para maravillar a una generación que lo supo disfrutar.