La sorpresiva salida de Marcelo Bielsa luego del oro obtenido en Atenas 2004 justificada como que estaba “falto de energías para seguir dirigiendo” dejaba el puesto de director técnico de la Selección Argentina bacante. La negativa de Carlos Bianchi para asumir, condujo a Julio Humberto Grondona a optar por Pékerman, quien en 1998 había rechazado la oportunidad por estar falto de experiencia.

No se dudaban de sus cualidades y llegaba con un pergamino intachable al haber ganado los mundiales sub-20 de Qatar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001 -invicto-. “No hay ahora un cambio de concepto respecto de lo que dije cuando me ofrecieron este mismo cargo en 1998. Había que avanzar todavía mucho en la organización y no era prolijo pasar de un juvenil a un seleccionado mayor. Siempre estuve y me sentí hombre de la Selección, porque me importaba que las cosas fueran bien”, afirmó el entrerriano en su presentación.

Estaba claro, que el flamante DT ya conocía a muchos de los que integraban el conjunto nacional en ese momento como Javier Saviola, Walter Samuel, Pablo Aimar, Esteban Cambiasso y Juan Román Riquelme y la valoración que los propios futbolistas tenían por él era notable. Con tres Copas del Mundo juveniles en su bolsillo y una camada de jugadores jóvenes, era el momento ideal para que el ex director deportivo de selecciones explote el potencial de todo lo que había cosechado en los últimos años.

Con la plena confianza de Grondona, en principio, su gestión se iba a prolongar hasta la finalización de mundial de Alemania. “Hay varios jugadores que se iniciaron conmigo, pero todos están dolidos por la salida de Bielsa. Los futbolistas tienen un sentimiento muy respetable, pero también hay que tener en cuenta qué necesitamos, en qué situación estamos y cuál es el proyecto para poder encaminar nuevamente un cambio. No es fácil”, reconoció Pékerman aludiendo a la salida de Bielsa, a quien él mismo lo había llevado a la Selección.

El nuevo proyecto al que aludía el técnico de 55 años se basaba en el conocimiento de sus futbolistas y en un trabajo metódico y bien rodeado de profesionales de su confianza como Hugo Tocalli, su mano derecha y quien estaba abocado a los juveniles.

El resultado final de las Eliminatorias fue más que positivo, y con el segundo puesto detrás de Brasil, las esperanzas de toda la Argentina estaban puestas en este seleccionado al que calificaban como el mejor armado de los últimos años. Los obetivos cercanos de Pekérman eran la Copa Confederaciones de 2005 e ir por por la estrella en Alemania 2006.

Sin embargo, en la copa previa al Mundial, Argentina perdió la final con Brasil y la eliminación en cuartos de final contra el anfitrión de la Copa del Mundo puso fin al ciclo del que mucho se esperaba y con el que consideraba el inicio de plana largo plazo para la Selección Argentina.