De calidad y sangre caliente. Quizás esos sean algunos de los adjetivos que mejor definen a Teófilo Gutiérrez. Mejor conocido por su paso en el fútbol argentino, el colombiano arribó a Racing en 2011, procedente del Trabzonspor turco, para jugar junto con su compatriota Gio Moreno. Una gran inversión fue lo que hizo el conjunto de Avellaneda al pagar más de tres millones de dólares por el delantero que había firmado por tres años.

El proyecto de Racing delimitaba un campeonato, con jugadores destacados como Saja, Pelletieri, Hauche, Viola y Lugüercio más los mencionados colombianos. Teo comenzaría a pagar con goles y en su corta estadía de un año convirtió 20 veces con un promedio de un gol cada dos partidos. El famoso episodio del arma en el vestuario y la discusión con Saja fue el detonante para la salida del atacante y también la del técnico Basile en ese momento, luego de la derrota 4-1 con Independiente. Meses más tarde tendría un breve paso por Lanús.

Sin embargo, ese no sería el primer acto polémico de Gutiérrez, quien un año antes había dejado el equipo turco para volver a Junior, de donde salió, acusando un problema de salud que nunca se pudo comprobar.

Su próximo equipo sería el Cruz Azul, en donde se hizo querer por los hinchas debido a su buen rendimiento y goles, pero al saber del interés de Ramón Díaz que estaba en River, decidió dejar el México para recalar en la Argentina otra vez. Ya en 2013, el equipo que dirigía el Pelado le compró la mitad del pase y al año siguiente encabezaría una seguidilla de títulos importantes.

El primero fue el Torneo Final 2014 y luego la Copa Campeonato contra San Lorenzo. Meses más tarde, la Copa Sudamericana en un equipo que brillaba desde el juego y la eficacia, con Carlos Sánchez, Pisculichi, Barovero y Vangioni como estandartes, más la figura del nacido en Barranquilla que daba que hablar, a tal punto que fue destacado por Riquelme: “River con Teo es una cosa, sin Teo es otra. Teo es de otra categoría, y demostró por qué jugó el Mundial y está en su selección. Hace una diferencia”. Además, tuvo un gran Mundial en el que marcó seis goles.

El 2015 sería el año cumbre de Gutiérrez con la obtención de la Recopa Sudamericana y la Copa Libertadores. Por eso, a mediados de año fue vendido al Sporting de Lisboa y en su presentación marcó el gol de la victoria para que su equipo le gane la Supercopa de Portugal 1-0 al Benfica. En su corta estadía en Europa metió 15 goles en 32 partidos. Al año siguiente se convertiría en jugador de Rosario Central.

En su nuevo paso por el fútbol argentino, Teo marcó su primer gol con la camiseta canalla contra Boca en la Bombonera y su festejo fue provocando a la hinchada haciendo el gesto de la banda en referencia a River. Si bien su aventura en el Canalla no fue muy recordada, fue subcampeón de la Copa Argentina 2016 al perder 4-3 con River, en un partido más que polémico. En su despedida de Central agradeció al club, a la gente y se mostró maravillado por cómo fue tratado en Rosario, deseando lo mejor para la institución.

Y así fue como Teo volvería a Junior de Barranquilla, en donde en su retorno fue presentado a estadio lleno con más de 40 mil personas y desde su llegada sumó más títulos a su carrera: la Copa Colombia 2017, el Torneo de Finalización 2018 y la Súperliga y el torneo Apertura 2019.

Son indudables su aporte goleador y su fuerte personalidad, así como también su carisma que lo posiciona como un poco tribunero con sus declaraciones y gestos como cuando se besó la camiseta en su paso por Racing y River. Aun así, la carrera de Teo va más allá de sus acciones polémicas y por algo dejó su huella en casi todos los equipos en los que jugó.