“Es tan grande que si debo hablar del Enzo los laureles, los elogios quedan chicos…”, dice la canción de Copani. Corría el año 1986 y antes de que todos se emocionaran con la magia de Diego, el uruguayo Francescoli presagiaba un gran año para los Millonarios.

En el marco de los torneos de verano de aquel año se disputaba la Copa de Oro, el River del Bambino Veira se preparaba para ser campeón de todo (torneo local, Libertadores e Intercontinental) y se medía ante la Selección de Polonia que, si bien ya no contaba con el gran Grzegorz Lato del ’78, venía de salir tercera en España ’82 y tenía esperanzas de hacer un buen Mundial.

En aquella noche se respiró fútbol como nunca en Mar del Plata. El equipo de Núñez comenzó ganando con gol de Beto Alonso pero los europeos lo dieron vuelta. Parecía imposible remontarlo con un 4-2 a favor de los polacos faltando 10 minutos de juego.

Pero con el juego de Enzo y su potente remate, River descontó y se puso 3-4. Ramón Miguel Centurión lo igualó de cabeza cuando iban 42 minutos del segundo tiempo.

Un minuto después llegaría la acrobacia increíble de Francescoli. Oscar Ruggeri bajó la pelota en el área, el Príncipe la esperó y sacó una chilena magnífica contra el palo más lejano del portero polaco que quedó para la historia. 5-4 en el Minella para culminar un remontada heroica.

“Chilena espectacular para cerrar el estadio”, dijo el relator.

Aquel golazo vivirá por siempre en la memoria de los riverplatenses, no importa cuanto tiempo pase. Porque es Francescoli tan grande que su nombre debería ser InmEnzo.

Volvé a gritar el golazo de chilena de Francescoli: