¿A quién no se le ocurrió visitar Londres alguna vez? En una grilla turística nunca podría faltar conocer los antiguos Routemaster, esos enormes buses rojos de dos pisos que hemos visto en tantas películas. Otra figura de la red de transporte que un viajero puede investigar es el metro, mejor conocido como The Tube, que es el más antiguo de la historia y el segundo más extenso a nivel mundial.

A los que les gustan las múltiples luces pueden visitar la plaza Piccadilly Circus, el carnaval de Notting Hill, el Big Ben, el palacio de Buckingham o los tradicionales London Eye y Tower Bridge, que alguna vez se vistió con los 5 anillos de los Juegos Olímpicos.

Londres es una ciudad donde hasta el peregrino más culto puede respirar literatura. Fue el hogar de autores como Charles Dickens, William Shakespeare y Sherlock Holmes, este último incluye una parada obligatoria en 221B Baker Street.

¿Cree que falta algo? Los adjetivos antiguo y tradicional nos rememoran a este lugar. Si bien pueden existir muchos íconos londinenses, catedrales hay muy pocas. Está la de St. Paul y la de Westminster, aunque hay una particularmente especial, que lleva ese nombre aunque no lo sea literalmente: Wimbledon, la catedral del tenis desde hace 140 años.

Visitar el All England Tennis Club implica viajar al pasado por cada paso que uno da. Cada metro que uno avanza hacia este lugar, ubicado al suroeste de la metrópolis, va metiéndose en lo más profundo y tradicional del mundo del tenis y en un reflejo de la peculiaridad de los británicos.

Hasta la más minúscula particularidad asombra a aficionados y desconocidos del deporte. Cada una de ellas le da una pincelada al significado deportivo y social del césped de Wimbledon.

QUEUE. Desde 1924 se realiza un Public Ballot (sorteo público) entre todas las personas que envíen su formulario para pedir entradas. La cuestión principal es que no se puede elegir día, lo que toca, toca. La otra opción es la Queue, que consiste en hacer una fila en las adyacencias del Wimbledon Park, donde los aficionados suelen acampar toda la noche para conseguir un boleto.

92194299-8735-4ecf-86ba-c57fdf4feaa3AORANGI TERRACE. Sin embargo, si uno no pudo obtener boletos para entrar a los estadios, puede sacar entradas para visitar las instalaciones y soportar otra singularidad más del torneo: ver los encuentros desde una loma acompañado de una canasta para picnic. Allí, el público se tira en el pasto a ver los encuentros a través de una pantalla enorme dentro de un pintoresco marco verde oscuro aglutinado al Court 1. Si bien lleva el nombre de Aorangi Terrace, en el vox populi se la conoce como la Hemman Hill, en referencia al tenista Tim Hemman, la esperanza británica para que un local vuelva a levantar el trofeo después de un largo tiempo. De igual modo ocurrió con Andy Murray, cuando este se convirtió en la esperanza tildaron a la loma como la Murray Mound. En la actualidad, Sir Murray pudo liberar los fantasmas de Fred Perry, ganador de la edición de 1936, y hasta ese momento el último británico en levantarla.

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LAS CANCHAS Y SU CUIDADO. Actualmente, la competición se disputa en 18 canchas de césped del predio, las cuales tienen un corte preciso de 8 milímetros. Asimismo, ninguno de los courts lleva un nombre en específico. Estos sólo se pueden utilizar desde mayo hasta septiembre. En términos de las estaciones del año en Londres, el último mes de la primavera hasta el primer mes del otoño, con todo el verano completo. No sería justo referirse a las pistas y a las excentricidades del torneo sin mencionar a Rufus, un halcón con la labor de espantar palomas que ensucian el pasto de las canchas.

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CÓDIGO DE VESTIMENTA. Desde 1963 los jugadores deben vestir, a raja tabla, ropas que predominen el color blanco. No obstante, recién en 1995 se modificó la regla, por consiguiente ahora los jugadores pueden vestir en sus ropas algunos detalles de color, preferentemente que no sean ni fluorescentes, ni oscuros, ni llamativos, pero manteniendo la espalda y pantalones totalmente blancos. Este código de vestimenta responde a un marco histórico sumamente elitista. En el siglo XIX estaba mal visto que se vieran las marcas de sudor en los jugadores y jugadoras por lo que se comenzó a exigir el uso del blanco para disimular las manchas.

Un ejemplo claro es el del junior argentino Axel Geller: en la edición de este año el umpire le pidió que le muestre sus calzoncillos y eran verdes, así que la organización le trajo unos blancos. Las reglas acá se cumplen.

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FRESAS PARA TODOS. El estilo inglés se ve hasta en la gastronomía del certamen. No vaya a sorprenderse si ve a los gentlemens británicos con una canasta de fresas con crema traídas del Condado de Kent. La tradición del tentempié expresa que la variedad oficial del torneo es la Elsanta. Sin dudas, podes ser considerado un hereje si asistís al torneo y no las probas. No hay excusas si después decís que no las encontraste, ya que por torneo se consumen entre 28 y 30 mil kilos.

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MIDDLE SUNDAY. Si uno se desborda al ver todo el orden y el respeto británico del Abierto, sepa que va a poder descansar el primer domingo del torneo o el denominado Middle Sunday. En esta fecha no se disputa ningún encuentro de ninguno de los cuadros, salvo que sea por exigencias de la madre naturaleza. Solamente se disputaron partidos en las ediciones de 1991, 1997, 2004 y 2016. Por consiguiente a las condiciones, en 2009 se instaló un techo retractil en el Court Central para jugar cuando la lluvia azota al predio.

LITERATURA WIMBLEDONEANA. ¿Wimbledon se quedó afuera en un lugar donde la literatura ha sido tan trascendental a nivel mundial? Obvio que no. Arriba de la entrada de los jugadores a la cancha central se puede encontrar las líneas del poema Si de Rudyard Kipling: “Si puedes conocer el triunfo y la derrota; y tratar a esos dos impostores de la misma manera…..”. No obstante, en 2010 el torneo anunció la contratación de Matt Harvey como poeta oficial para que escriba un poema por cada día de torneo.

MISTER AND MISS. Las jugadoras siempre son nombradas por el umpire como ”Miss” o “Mrs”, pero curiosamente esta regla no se aplica a los hombres. En el único momento en el cual se los nombra como “Mister” es cuando solicitan un Challenge, la repetición con el ojo de halcón. Además, el respeto a los jugadores se proyecta hasta en los cuadros, los cuales no llevan los encabezados de Hombres y Mujeres como en el resto de los torneos, sino que llevan la distinción de Gentlement y Ladies.

VERDE Y PÚRPURA. Los colores que predominan no sólo en los alrededores de las canchas, sino también en las restantes edificaciones del torneo, son el verde oscuro y el púrpura. La mera razón de esta desacostumbrada pero elegante combinación es para homenajear al escudo del club.

LIBRE DE PUBLICIDAD. Por más de que existan algunas tiendas comerciales en las instalaciones, las canchas se encuentran inmaculadas, libres de publicidad. Una de las pocas marcas que podemos ver en los partidos ya pertenece a la vieja usanza del torneo. Precisamente las pelotas de la firma Slazenger, proveedor oficial desde la cuarta edición disputada en 1902. Por otro lado, la organización tiene como particularidad ser sin fines de lucro. Absolutamente todas sus ganancias son destinadas a la parte de desarrollo de jugadores de Federación Británica de Tenis.

LOS CUADROS. El certamen es un embrollo si uno intenta saber quiénes son los preclasificados, ya que no tiene en cuenta el sistema de ranking y clasificación de la ATP y WTA. Solamente se tienen en cuenta los puntos obtenidos en los torneos de césped del último año. Además de los cuadros individuales, de tenis adaptado, dobles y juniors, se disputa el torneo para jugadores mayores de 35 años tanto en la modalidad de dobles como single.

LOS GALARDONES. Los trofeos no tienen su diseño porque si. El trofeo de plata para el vencedor posee un detalle que muchos han de pasar por alto. Justamente, en la parte superior del mismo, se puede ver la representación de una piña, en referencia a los capitanes de la marina británica que cuando regresaban a su hogar colocaban una piña en el techo de sus casas para dar a conocer que habían regresado de altamar. Este preciado premio, junto con la Venus Rosewater Dish -la bandeja de la vencedora- son otorgados al finalizar el torneo por el Duque de Kent para que luego los campeones lo exhiban al público en el balcón del South West Hall del Court Central.

trofeo-wimbledonLA CENA. El día de finalización se organiza una cena de los ganadores para los campeones, finalistas e invitados. Es parte de la tradición que la campeona y el campeón de los cuadros de singles compartan un baile.

El estilo británico: esencia por la excelencia

Atípico para nosotros. Típico para ellos. Un santiamén para recordarse a sí mismos y mostrarles al mundo quiénes son, un lugar para que las criaturas del hábito rezonguen por las lluvias del verano inglés. Hasta esa cualidad tiene el torneo. Para el resto de los mortales, un sinfín de ingredientes singulares que hacen un aura atrapante para los turistas, aficionados y tenistas, algo con una atmósfera completamente distinta con respecto a los restantes torneos.

“De tal palo tal astilla”, dice el refrán y no se equivoca en absoluto: The Championship es una muestra idiosincrásica por parte de la colectividad británica tanto para el mundo como para su propia gente. Pero también un pinturita de la elegancia que contiene este deporte. No por algo los que están inmersos en este mundo asocian sublimidad, orden y elitismo con Federer o Wimbledon. Este certamen es la esencia por la excelencia y el orden a través de sus costumbres. Ya desde el vamos resulta un hecho excepcional ver un torneo de pasto: en la actualidad se desarrollan solamente ocho con esta superficie a lo largo del calendario.

A veces esta bueno tomarse un brexit por año para vivir tradiciones y dejar de lado los intereses político económicos. Más allá de las anomalías que cada uno de los lectores pueda encontrar particularmente, las tradiciones son no olvidarse quiénes somos y entender por qué somos así. Al fin y al cabo, la historia se define como el estudio del pasado para entender el presente. En fin, una muestra más de que el tenis no es sólo tenis y que no sólo es uno de los cuatro Grand Slam: es Wimbledon.

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