Hacer un top de los mejores cinco encuentros de Wimbledon no es tarea fácil. Sin embargo no descarto en absoluto la importancia de estos partidos, a los cuales les otorgo una mención especial. Era un delito deportivo olvidarme de esas batallas.

  • El alumno derrota al maestro: un adolescente Roger Federer de 19 años eliminó al séptuple campeón y defensor de la corona, Pete Sampras, en los octavos de final de Wimbledon 2001.
  • La final del 90: Stefan Edberg armó una increíble rivalidad contra Boris Becker. Disputaron las finales del 88, 89 y 90. Está ultima fue la más recordada: el sueco se consagró campeón en cinco parciales.
  • Aleluya Goran Ivanisevic: El croata ganó el torneo después de tres intentos fallidos. En el 2001 venció a Rafter en cinco sets y abrazó la corona.

5- Lágrimas para espantar a los fantasmas

Final 2013: Andy Murray (2) 6-4, 7-5 y 6-4 a Novak Djokovic (1)

Capaz el partido en sí no haya tenido el mejor desarrollo, ni se destacó por ser el más trabado, ni por ser el más vistoso para la televisión mundial. El contexto histórico dio su condimento para llevarse este quinto puesto.

La historia de Wimbledon se gestó con la bandera de Gran Bretaña desde sus comienzos. Los locales dominaron la escena amateur desde 1877 hasta 1909 con 31 títulos. Después hubo un largo periodo de sequía hasta el tricampeonato obtenido por Fred Perry entre el ’34 y el ’36. De aquí en más, los británicos hicieron agua en su casa hasta que un día llegó Andy Murray.

La posta pasó año a año. La tuvo Tim Henman, que llegó a ser cuatro del mundo pero nunca pudo participar de una final de Grand Slam. Insólito, pero lo único que ganó en la catedral del tenis fue un monte que lleva su nombre y en la cual la gente se tira a ver los partidos a través de una pantalla. También se lo apodó como el Murray Mound, pero este deshizo el maleficio.

En el 2012, Murray demostró que podía volver a poner al tenis británico en la cima del mundo. Estuvo cerca, ya que en la final perdió con Roger Federer en cuatro sets. Aunque también se dio una particularidad ese año: en el All England Andy venció a Roger y se llevó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos.
Sin embargo, la alegría de Wimbledon llegó en 2013.

Tanto Novak como Andy pasaron una primera semana sin sobresaltos, pero en la segunda las cosas no fueron tan fáciles. Por su lado, el local venció en cuartos a Fernando Verdasco en cinco sets y en semis eliminó a la sorpresa Janowicz en cuatro. En la vereda de enfrente, Djokovic eliminó a Berdych sin sustos pero gastó muchísimas energías en el pasaje a la final contra Del Potro. Aquel partido quedó como la semifinal más larga en el All England con cuatro horas y 43 minutos.

El menor de los Murray aprovechó el desgaste de Djokovic y se impuso en sets corridos para eliminar a los fantasmas de más de 77 años sin campeonatos locales. Entre su gente, levantó el Trofeo de Plata y dejó caer unas lágrimas en el césped del Court Central sembrando un futuro próspero, ya que en el 2016 repetiría el triunfo y arrebataría la cima del ranking.

4-Su Majestad y la espina del bombardero

Final 2009: Roger Federer (2) 5-7, 7-6 (6), 7-6 (5), 3-6 y 16-14 a Andy Roddick (6)

La hegemonía de los cinco títulos consecutivos de Federer en Wimbledon había sido cortada por Rafael Nadal en 2008. Pero al año siguiente, el suizo buscó revancha. Aquel sueño por convertirse en el más ganador de todos comenzó un 6 de julio de 2003 con la obtención de su primer Wimbledon. Ese meta no podía cumplirse en otro lugar, tenía que ser sí o sí en el césped londinense.

Meses antes, Roger había dado el batacazo conquistando su único Roland Garros con una victoria cómoda frente a Robin Soderling en la final. Esto le permitió igualar en 14 la cantidad de grandes ganados por Pete Sampras, que ostentaba el récord en ese momento.

Para el suizo el camino a la final fue fácil, ya que solamente cedió un set contra Kohlshreiber en la tercera ronda. En cambio, todo era muy diferente en la vereda de frente. Su rival, Andy Roddick, ganó un sólo enfrentamiento en sets corridos (vs. Berdych en cuarta ronda), ganó cuatro partidos en cuatro sets (incluida la semifinal contra Murray) y jugó un partidazo a cinco contra Lleyton Hewitt en cuartos.

Andy tenía una espina enorme con Roger. En Australian Open 2004, el bombardero de Nebraska no pudo defender el título obtenido: quedó afuera en cuartos y el suizo ocupó su lugar como del rey de Melbourne. Para colmo, también le quitó el número 1 del mundo. Esto no fue todo: disputaron las finales de 2003 y 2004 en Wimbledon y ambas fueron para Federer.

A-Rod sabía que este sería uno de los últimos intentos. Lo buscó con toda su fuerza y mostró su mejor perfomance. Sin embargo, el foco de Roger nunca se movió de su eje: se llevó la dramática manga definitiva por 16-14.

Desde ese momento, Roger se ganó el apodo de Su Majestad mientras que Roddick se despidió de la segundas semanas de los Grand Slams para siempre, pero con la satisfacción de haberlo dado todo.

3-Gladiadores en el partido más largo de la historia

Ronda 1: John Isner 4-6, 6-3, 7-6 (7), 6-7 (3) y 70-68 a Nicolás Mahut

Es raro decirlo, pero quedará para la posteridad un partido de primera ronda. Sólo porque duró tres días y porque se disputaron 183 games. Entre el 22 y 24 de junio de 2010, el estadounidense John Isner le ganó la maratón al francés Nicolás Mahut. Una rareza.

Mahut tuvo un antecedente en relación a cantidad de games muy cercano al partido con Isner. Como ocupaba el puesto 148 del ranking, llegó al cuadro principal desde la qualy. En el primer encuentro de esa fase venció sin problemas a Dancevic, pero en el segundo ya tuvo problemas con los sets largos: ante Alex Bogdanvic jugó cuatro horas de partido y todo se decidió a su favor por 24-22 en el tercer y último capítulo.

El duelo más largo de la historia fue programado para la cancha 18, uno de los últimos courts en importancia en el All England. El partido comenzó a las 18, hora local, pero se suspendió cuando Isner pudo igualar a dos en sets.

El 24 de junio se reanudó a las 14.05 con el arranque del quinto y maratónico set. De a poco la gente comenzó a aglutinarse en la pequeña cancha. Durante la segunda jornada, Isner desaprovechó cuatro match points: cuando iba 10-9, cuando iba 33-32 y cuando se imponía por 59-58.

Ese fue el momento exacto cuando se suspendió la segunda jornada del encuentro. Con el 59-59 en el marcador y con el reloj que anunciaba las 21.13, un total de 7 horas y 13 minutos de disputa en la fatídica manga.

El día final los jugadores ingresaron al césped con un estadio que explotaba de gente -hasta fue la Reina Isabel II- y con la mentalidad de que esto debía terminar. Cuando el cartel electrónico anunciaba que se habían jugado ocho horas 11 minutos de set, Isner dio la estocada final. En su quinto punto para partido, devolvió un saque de Mahut que el francés conectó de manera defectuosa en la red dejándosela en bandeja para que el estadounidense golpeara un passing de revés y le pusiera fin a ese colosal encuentro. El enorme jugador se arrojó al suelo a celebrar, pero rápidamente fue a fundirse en un tibio abrazo con un devastado Mahut.

Las estadísticas del partido son memorables: 183 games, 113 aces de Isner, 105 de Mahut y 980 puntos.

Ninguno de los dos pidió atención médica durante las 11 horas y cinco minutos de encuentro, ni fueron al vestuario, ni al baño. Psicológicamente fueron tan fríos como Borg. Mahut aun más, estuvo casi todo el encuentro detrás en el marcador, llegando a sacar 65 veces para no perder el partido. Solamente se quebraron dos juegos en esos 183 games.

Lo que vino para el ganador después fue un desgaste total en su cuerpo: Isner perdió con Thiemo de Bakker (49) por 6-0, 6-3 y 6-1 en la segunda ronda.

2- Hielo contra fuego

Final 1980: Bjorn Borg 1-6, 7-5, 6-3, 6-7(16) y 8-6 a John McEnroe

Han pasado 37 años de esta mítica final, el punto máximo de esta rivalidad. Dos tenistas considerados antagónicos entre sí pero que tenían más en común de lo que los aficionados pensaban. El cuadro de este encuentro tuvo momentos dramáticos a cuenta gotas, fricciones y tensiones que se trasladaron hasta fuera de los courts.

Igual, había claras diferencias. El sueco era el número 1 y más frío que una heladera. Disputaba todos los puntos sin presión y jugó todo el torneo desde el fondo de la pista, con un pasto donde la pelota a penas podía picar. Era el mimado del público. Del otro lado, un estadounidense áspero y con una actitud temperamental contra los fans, con la volea como su argumento principal para pelearle mano a mano al sueco.

Borg había quitado de las primeras planas a los estadounidense: desde el 78 venía ganado Roland Garros y Wimbledon. Era la cabeza de la tridente sueco conformado por él, Mats Wilander y Stefan Edberg.

Hasta ese instante, habían disputado siete encuentros y el historial era liderado por el sueco por 4-3. Tan parejo como finalmente terminó (7-7).

Agua contra aceite, fuego contra hielo. La segunda final más larga en la historia de Wimbledon tuvo un set considerado como uno de los más espectaculares que se vieron en el tenis. En la cuarta manga Big Mac y El Hombre de Hielo exprimieron su potencial al máximo y desgastaron el césped del Court 1, pero fue McEnroe quien se llevó el capítulo por 18-16.

El último set fue una batalla, pero el estadounidense cedió y Borg mantuvo su hegemonía: se llevó a casa su quinto trofeo de plata.

Sin embargo, John tuvo su revancha el año siguiente y Borg no sólo le cedió el título sino que ahí le comenzó a dejar de a poco la figura del mejor jugador del mundo, porque tiempo después, ese mismo año, El hombre de Hielo le dijo adiós al tenis con tan sólo 26 años.

1-Uno de los mejores partidos de la historia

Final 2008: Rafael Nadal (2) 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7 a Roger Federer (1)

Desde el vamos no era un partido más, era la tercera parte de ese duelo en Wimbledon. En la cabeza de Nadal rondaban las dos finales perdidas contra Roger en las ediciones 2006 y 2007. Todos los fanáticos del deporte amanecieron el domingo con la televisión prendida en el canal donde pasarían la final. En España, principalmente, rezaban porque la tercera sea la vencida.

Muchos condimentos llevaban el duelo a un nivel de batalla. Era el encuentro número 18 entre ambos con un Rafa que lideraba el mano a mano por 11-6. Roger venía de ganar cinco Wimbledon seguidos, con una cifra récord de 65 victorias consecutivas en pasto. Desde el vamos se llevaba el mote de favorito, pero en el español había una esperanza: unos meses antes había destrozado a Su Majestad en la final de Roland Garros por 6-1, 6-3 y 6-0. Sin embargo, el hambre no terminaba ahí, ya que levantar el trofeo de plata le significarían comerle los talones a Roger por el Nº 1.

En esa edición, Federer no había perdido ningún set mientras que Rafa sólo había cedido una manga contra Gulbis en segunda ronda.

Si bien Nadal se impuso en los primeros parciales por idénticos 6-4, el tercer set fue el despegue del suizo. Para colmo, ese tercer parcial fue interrumpido por la lluvia cuando Federer se imponía por 5-4. Al reanudarse, fueron a un tie break que se llevó Roger por 7-5

El mallorquín se recompuso en el cuarto set y estuvo a punto de cerrarlo con dos match point que fueron desperdiciados, y aprovechados por el suizo que volvió a levantarse para cerrar el parcial por 10-8.

El quinto set fue un infierno en el verde césped y quedó para Rafa por 9-7. El recital de estos artistas duró cuatro horas y 48 minutos, y gracias a esto comparten el récord de disputar la final más larga de Wimbledon.

“Esta ha sido la mejor final que he visto en mi vida”, dijo John McEnroe en el post partido. Las consecuencias fueron claves en el futuro cercano,  ya que dos meses después Nadal le robó número 1 a Roger, que ocupó ese lugar por 237 semanas.