La crisis política que atraviesa Cataluña podría tener consecuencias en la Liga, y nada menos que obligar a mudar la localía o derivar en la suspensión del derbi español.

El próximo miércoles el Comité de Competición decidirá si acepta el pedido de la Liga para invertir la localía y que Barcelona-Real Madrid se juegue en la capital española.

La obligación de anticiparse a cualquier contingencia en el derbi se debe al fallo del Tribunal Supremo sobre el procés, la fallida independencia de la región que le costó a nueve líderes políticos entre 9 a 13 años de cárcel.

Incluso Barcelona emitió un comunicado titulado “La prisión no es la solución”, donde se manifestaba a favor del diálogo. Por caso las protestas de ayer acabaron con 51 detenidos y 125 heridos, y el temor a que los incidentes se mantengan puso en duda el normal desarrollo del duelo que paralizará corazones.