Luego del sprint final de la temporada pasada, donde alcanzaron la gloria europea con las conquistas de la Champions League, en el caso de Bayern Munich, y en la Europa League, ganada por Sevilla, ambos se vieron las caras en una final emocionante y que recién se definió en la prórroga con el gol de los bávaros firmado por Javi Martínez.

En lo que fue una final pareja (donde se habilitaron 20 mil localidades en la prueba piloto de la UEFA) y con ocasiones claras para ambos bandos, otra vez la precisión que muestra Bayern Munich en los momentos claves fue determinante: las manos de Manuel Neuer lo sostuvieron con vida y la vocación ofensiva terminó de quebrar la paridad.

El elenco español comenzó en ventaja con un penal sobre Ivan Rakitic que el exjugador de River, Lucas Ocampos, cambió por gol con apenas diez minutos de juego. Desde ese cachetazo los bávaros se volcaron al ataque, y sumaron varias chances hasta que en el minuto 35′ llegó el empate: centro de Thomas Müller para Robert Lewandowski, el polaco la bajó y Leon Goretzka llegó para inflar la red de Bono.

Luego del descanso, los bávaros apretaron el acelerador mientras los sevillanos cedían la iniciativa a la espera de una contra salvadora. Mientras tanto el VAR anuló lo que era un golazo de Lewandowski luego de una doble pared con Müller dentro del área; minutos después, una falta previa anuló lo que era gol de Leroy Sané.

Sin embargo, el golpe de escena se pudo dar en el cierre cuando el marroquí Youssef En-Nesyri escapó mano a mano contra Neuer. Pero el 1 alemán, gigante en tamaño y en condiciones bajo los tres palos, se lo impidió. Otra vez como ante PSG, en la final de la Champions League, el campeón del mundo en 2014 demostró su valía.

Sin tiempo por jugar en Budapest todo condujo al suplementario: Sevilla se aferraba a la ilusión de llegar a los penales, mientras los bávaros insistían. No obstante, una nueva filtración en defensa le dio otra chance a En-Nesyri: lamentablemente para él obtuvo el mismo resultado, y entre Neuer y el palo le negaron el gol.

Bayern Munich movió el banco en búsqueda de un último desequilibrio, y allí el ingresado Javi Martínez apareció en plenitud. En lo que pudo haber sido su último partido en el club, donde arribó en 2012, el español ganó de cabeza ante un rechazo de Bono y por arriba del arquero puso el 2-1 final.

De esta manera el gigante alemán extendió su brillante momento, conquistando la segunda Supercopa de su historia (la primera fue en 2013 ante Chelsea) sin antes sufrir ante Sevilla, que penó demasiado por no capitalizar lo poco que tuvo en sus pies.