Esta noche la Vecchia Signora fue Cristiano Ronaldo y 10 más. CR7, el arma letal que tiene Massimiliano Allegri, debía aparecer en su esplendor para revertir el 0-2 en Madrid. En sólo 90 minutos el luso demostró por qué sigue en la cúspide del fútbol mundial con tres conquistas.

Luego del triunfo en el Wanda Metropolitano, Diego Simeone dejó en claro que no se podía subestimar al multicampeón italiano y mucho menos a Cristiano. Cuánta razón tenía el Cholo, que hoy fue testigo junto a todo el planeta fútbol, de la vigencia de un goleador que fue decisivo una vez más para enviar a la Vecchia Signora a cuartos de final de la Champions League.

En Turín, el local fue más desde el comienzo del juego. Lógicamente el peso de revertir la serie llevó a la Juventus a volcarse en ofensiva ante el once de Simeone, que con la premisa de aguantar el asedio tardó veinte minutos en salir de su campo. En ese ínterin la Juve se quedó con el grito de gol atragantado cuando Giorgi Chiellini la mandaba al fondo de la red.

Sin embargo cuando el Bianconero se tomaba un respiro en ataque un centro del zurdo Leonardo Spinazzola encontró por detrás de todos a CR7, quien se elevó dos pisos por encima de Juanfran para vencer a Jan Oblak con un cabezazo al primer palo.

El 1-0 rompió la intranquilidad en el estadio y dejó mejor preparado el terreno para el local de cara al complemento, que ni bien se puso en marcha repitió la fórmula del éxito para la Juve: centro de Joao Cancelo y testazo de Cristiano que, mediante la tecnología, logró hacer estéril la estirada del arquero eslovaco.

Paridad en el global y necesidad en ambos equipos de darlo todo por el todo. Los argentinos saltaron al capo: el Cholo apostó por Ángel Correa y Allegri mandó a la cancha a Paulo Dybala. El final era prometedor y todo podía pasar con un gol más que elevara la chapa.

Así fue que sobre los 85 una corrida por izquierda de Federico Bernardeschi terminó en un penal innecesario del exjugador de San Lorenzo, que al verse superado empujó al zurdo en las narices del juez del partido. ¿Quién podía tomar la pena máxima? CR7 no dejó lugar a dudas. Se paró delante de Oblak, puso la bocha en su sitio y la envió al fondo de la red para meter a la Juve en los cuartos de final.