Un pecado de juventud cometió Ousmane Dembélé, el domingo pasado, al ver la tarjeta roja en lo que fue cómoda victoria del Culé ante Sevilla por 4-0. El francés discutió con el juez, con el tiempo cumplido, y este le mostró el camino de salida.

Hoy el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol decidió castigarlo con dos jornadas. El hecho que agravó las cosas para Dembelé es que la próxima fecha tendrá lugar el derbi de España ante Real Madrid, en el Camp Nou. Luego los blaugranas visitarán a Eibar.

Según figura en el acta que entregó el árbitro el jugador se dirigió hacia él gritando “muy malo, muy malo” al reclamarle por la roja directa a su compañero Ronald Araujo.