[VIDEO] El club de Pep no pudo hacer pie con el excelente trabajo de presión y verticalidad de los dirigidos por Klopp y, finalmente, estos últimos se alzaron con la Supercopa alemana, el primer título de la temporada.

Los dos equipos presentaron formaciones alternativas ya que sus máximas figuras no se encontraban en estado físico óptimo. Sin embargo, en la previa, quien parecía tener las de perder era el equipo local. Con el campeón del mundo Mats Hummels, Roman Weindenfeller y los lesionados Marco Reus e Ilkay Gündogan fuera, se enfrentaba a un equipo que no contaba con la presencia de Franck Ribery, Bastian Schweinsteiger ni Arjen Robben pero sí con el rimbombante Robert Lewandowski, el suizo Xherdan Shaqiri y el peligrosísimo Thomas Müller.

Los primeros minutos del partido delimitaron lo que iba a ser una constante a lo largo del mismo. Guardiola presentó una peculiar línea de tres en el fondo, con un David Alaba jugando de central izquierdo, Javi Martinez por el centro y Jerome Boateng por la derecha. Ninguno de los tres estuvo a la altura de las circunstancias. Durante los primeros quince minutos se pudieron notar ciertas imprecisiones con el balón en los pies que aprovecharon los explosivos delanteros de Dortmund para generar situaciones de peligro.

Sin embargo, todo parecía indicar que la falta de jerarquía del nuevo tridente ofensivo amarillo (Aubameyang, Mkhitaryan e Immobile) en comparación del saliente (Götze, Reus y Lewandowski) no iba a poder vulnerar la portería defendida por el imbatible Manuel Neuer.

La falta de ritmo que sufría Bayern Munich generó situaciones inéditas en este equipo, como una mala entrega de Javi Martinez a su arquero que casi finaliza en gol en propia valla.

Durante todo el encuentro, el equipo bávaro apenas pudo atravesar la mitad de cancha, donde Dortmund aprovechó las limitaciones técnicas de Sebastian Rode y la inmadurez futbolística de Gianluca Gaudino, un juvenil de tan solo 17 años que cuenta con un excelente control de balón en corto y un gran panorama del campo de juego, pero que aún se encuentra verde para tomar la posición del saliente Toni Kroos.

Borussia Dortmund fue punzante en las salidas del club visitante y así fue como llegó el primer gol. Tras una recuperación, Mkhitaryan tomó el control del balón y regateó hasta llegar a la medialuna donde cedió el balón a Aubameyang que lo perdió tras un quite de Boateng, sin embargo este rechazo cayó en pies del talentoso armenio que disparó al arco sin dudarlo. Se hacía justicia en Signal Iduna Park.

A los 30 minutos de la primera parte, Javi Martinez salió lesionado y en su lugar ingresó el central brasileño Dante, de flojo rendimiento en el Mundial y que nos recordó a su peor versión como futbolista durante el partido de semifinales cuando su selección perdió 7-1 y donde se lo pudo ver nervioso y desconcentrado, en el segundo tiempo realizó una mala entrega, dejando a Ciro Immobile listo para sentenciar el pleito, sin embargo el delantero proveniente de Torino desaprovechó la oportunidad.

Al italiano que le cabe la responsabilidad de reemplazar al enorme Robert Lewandowski se lo notó participativo y hambriento de gol, pero impreciso y, por momentos, un poco egoísta en las definiciones.

El segundo gol llegaría a través de un desborde por la banda que caería en la cabeza del gabonés Pierre Aubameyang, quien ubicó el balón espectacularmente en una esquina, imposibilitando de cualquier acción a Manuel Neuer.

El estadio era una fiesta, el veloz Aubameyang sacó de su canillera una máscara de Spiderman y se la colocó. Bayern Munich ya estaba atrapado en su telaraña. Lo que vino después del segundo gol que sentenció el partido fueron ciertos arrojos de amor propio del club dirigido por Guardiola entremezclados con imprecisiones en las salidas, debido a una incesante presión de Borussia Dortmund en campo contrario.

El club de Jürgen Klopp demostró una enorme preparación física y supo administrar los escasos recursos técnicos que le quedaron tras la salida de la mayoría de sus figuras, cosa que no pudo lograr el club bávaro que aún sin la presencia de Schwensteiger, Ribery y Robben, contaba en el campo de juego con jugadores de gran calibre como Mario Götze (que pasó sin pena ni gloria), Robert Lewandowski y Philip Lahm, quien terminó amonestado tras intentar frenar un enorme avance de contra del juvenil Erik Durm.

Al igual que la temporada pasada, Borussia Dortmund se quedó con el primer título de la temporada y echó un poco de luz esperanzadora a lo que se pronostica una temporada dominada por los de Pep. Otro episodio más en la rivalidad de ambos equipos, que vienen jugando final tras final desde 2011. Esta vez gritaron victoria los más humildes y dejaron de rodillas al gran gigante de Bavaria.

Mkhitaryan abrió la cuenta:

Aubameyang sentenció el pleito:

Foto: EFE