Con la victoria ante Valladolid, en la jornada de ayer, Sevilla reafirmó su recuperación en la liga española y quedó a un paso de meterse en zona de Champions. En ese resurgir tuvo que ver la figura del entrenador Joaquín Caparrós, quien sin embargo utilizó la conferencia de prensa posterior para dar a conocer su estado de salud.

“Tengo una leucemia crónica que no me impide ejercer mi profesión. Estoy haciendo mi vida normal y tengo que dar las gracias a todos los jugadores”, remarcó el experimentado DT de 63 años de edad.

Llamado como piloto de tormentas tras la destitución de Pablo Machín, dejando atrás el puesto de director deportivo por volver al banco de suplentes, Caparrós dio por terminado el asunto tras el anuncio: “No tengo ningún tipo de tratamiento y quiero disfrutar de la oportunidad que me está dando el Sevilla de volver a entrenar a mi equipo. No voy a volver a hablar del tema pero quiero que todo el mundo se quede tranquilo”.

No es la primera vez Sevilla vive una situación parecida ya que a fines de 2017 el argentino Eduardo Berisso, quien luego fue despedido por malos resultados, debió ser intervenido por cáncer de próstata.

Con Caparrós al mando -registrando pasos previos por Villarreal, Deportivo La Coruña y Athletic Bilbao-, la recuperación de Sevilla fue posible desde su nombramiento el 15 de marzo, ganando tres de sus últimos cuatro partidos de liga y metiéndose a solo un punto de la última plaza de acceso a la Liga de Campeones.