Una ciudad ubicada a 90 kilómetros de Nápoles vivió una jornada que nunca olvidará merced al ascenso del humilde conjunto local a la cumbre del fútbol italiano. Se trata de Benevento, una institución fundada en 1929 y que se codeará con los grandes de Italia tras sortear los playoffs.

Tras dejar atrás dos fases previas, Benevento y Carpi se midieron en la final a ida y vuelta. A fin de cuentas, tras el 1-1 del cotejo inicial, un tanto del atacante rumano George Puscas, a los 32 minutos, decretó la victoria por la mínima en el Ciro Vigorito, decretando asó el delirio de los hinchas locales.

“Es una alegría indescriptible, pero realmente lo merecíamos”, destacó Marco Baroni, DT de Benevento en el que además supo actuar como futbolista. El equipo que fuera refundado en tres ocasiones -la última de ellas en 2005- cosechó su segundo ascenso al hilo ya que en 2016 militaba en la tercera categoría, hoy denominada Lega Pro.

“Les habíamos prometido a los fanáticos que íbamos a volver a ascender y lo logramos. Creo que nuestro mayor acierto fue haber contratado a Baroni como entrenador”, resumió el presidente del club Oreste Vigorito. Además el máximo dirigente del cuadro de la región de La Campania valoró la postura que asumieron todos los protagonistas: “Acertamos también al no dejarnos llevar por el triunfalismo pese a que jugamos el mejor fútbol de la Serie B. No tenemos un Gonzalo Higuaín o un Paulo Dybala, pero sí jugadores con un corazón enorme”.

De esta manera Benevento se unió al campeón de la Serie B, Spal, y al escolta durante el certamen, Hellas Verona, completando así el trío de equipos que lograron dar el salto a lo más alto del fútbol italiano.