Luego de una temporada larga, el fútbol español llegaba a su fin con la final de la copa. En el estadio del Atlético Madrid se enfrentaban el Barca y el elenco vasco.

En la previa todo indicaba que iba a ser goleada culé. Sin embargo la ausencia del uruguayo Luis Suárez hacía que falte un condimento esencial. Pero, la simple presencia de Messi y Neymar hacía que todos los flashes estuvieran puesto sobre ellos.

Ni bien inició el partido se veía un Alavés muy junto y que corría absolutamente todas las pelotas. El equipo catalán no estaba cómodo y no podía hacer valer su peso. El crack argentino estaba muy marcado y no podía asociarse con su compañero y amigo, Ney.

Sin embargo, a los 11 minutos el encuentro dio un giro de 180 grados. Mascherano saltó a cabecear un balón y se encontró con la cabeza de Llorente. Corte en la frente, lesión en la rodilla y el primer cambio. En su lugar ingresó uno de los más resistidos por el hincha, André Gomes.

A los 30 minutos se juntaron los cracks sudamericanos. Messi gambeteó dos veces, tocó con Ney, quién frenó, pensó y volvió a tocarla para el medio. Allí apareció la Pulga para, de primera, ponerla contra el poste derecho del arquero.

Pero la ventaja duró muy poco, ya que a los 3 minutos el futuro jugador del Real Madrid, Theo Hernández, metió un golazo de tiro libre. A poco menos de 15 minutos para el desenlace de la primera etapa el resultado marcaba empate.

Cerca del final volvió a aparecer el 5 veces ganador del Balón de Oro. El rosarino recibió por el medio, la abrió de manera brillante para Gomes, quien tiró un muy buen centro al área chica. Ahí apareció Neymar para estampar el 2 a 1.

Para colmo, dos minutos después, volvió a aparecer Lionel. Como en sus viejos tiempos, tomó el balón por derecha, se sacó de encima a tres jugadores y, cuando ya no había lugar para hacer nada, inventó un pase entre líneas para Alcácer. El exdelantero del Valencia la paró y facturó.

El segundo tiempo fue irrelevante. Las tensiones aumentaron y aparecieron fuertes infracciones por ambos lados. Cuando ya el partido terminaba, la hinchada del equipo catalán coreó el nombre de su ídolo y, a esta hora, exDirector Técnico: Luis Enrique.

Con el tiempo cumplido, el árbitro pitó el final y la fiesta apareció en la cancha. Los jugadores del Barça se abrazaron y festejaron la tercera Copa del Rey consecutiva y le dieron una buena despedida al Mister, quién luego de tres temporadas deja su lugar.

Así, el mejor jugador del mundo consiguió su título número 30 con la institución española. Ahora su cabeza estará en descansar y viajar hacia la Argentina para disputar los primeros partidos de la mano de Sampaoli.

Mira los goles de la final de la Copa del Rey

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