Luego de una primera mitad donde la visita se había mostrado más agresiva y con claras opciones de gol, en el complemento el arco se abrió y Bayern Múnich firmó su cómoda victoria ante el conjunto local, quien fuera su verdugo en la recordada final de 2012.

Con la peligrosidad de Kingsley Koman y Serge Gnabry por las bandas, y el poder ofensivo del polaco Robert Lewandowski -hoy por hoy el mejor nueve del mundo- en el centro del ataque, estaba claro que cualquier espacio podría ser aprovechado.

Así lo hizo el propio Gnabry, quien elaboró una pared deliciosa con el polaco y puso el 1-0 al recibir dentro del área el preciso envío desde la punta derecha. Por sorpresa, ambos invirtieron roles y la defensa de los blues no tuvo nada que hacer.

Apenas dos minutos después se dio una idéntica acción y otra vez Gnabry llegó al gol, cruzando el remate ante el indefenso Wilfredo Caballero.

El dueño de casa se vio forzado así a volcarse en ataque, con el ingreso de Willian incluido, pero Manuel Neuer seguía sin inquietarse y recién bien entrado el complemento un rasante apenas desviado por el juvenil Tammy Abraham pudo derivar en el descuento.

No obstante no fue la noche para el once de Frank Lampard; todo lo contrario para el líder de la Bundesliga que dirige Hans-Dieter Flick que terminó de concretar la goleada en los pies de Lewandowski luego de una enorme trepada de Alphonso Davies.

La frustración del dueño de casa se reflejó en la roja tardía que recibió el español Marcos Alonso, VAR mediante, y cuando la goleada y así virtual clasificación de los bávaros a cuartos de final estaba concretada.