Conocedor de los pasillos de White Hart Lane de sus años como defensor central, el argentino Mauricio Pochettino aceptó el desafío propuesto por la dirigencia del Tottenham Hotspur bajo la condición de poder realizar un trabajo a largo plazo en el que el desarrollo de los juveniles y la paciencia fuesen los puntos nodales. Lógicamente, el Presidente Daniel Levy no opuso ninguna objeción, pues el plan de comprar jugadores de peso implementado tras la venta récord de Gareth Bale al Real Madrid, había fracasado con total éxito.

Cuatro años más tarde, más allá de no haber cosechado ningún título, lo cierto es que Pochettino ha hecho historia en los Spurs. Primero, con el éxito de su proyecto integral, finalizó con el éxodo masivo de entrenadores que lo había antecedido. Segundo, convirtió al equipo (sin importar las bajas sufridas en camino) en una máquina aceitada que pasó a ser parte de la mesa grande de la Premier League y de Europa. Tercero, consiguió que muchos integrantes de la academia se consoliden: Harry Kane, Dele Alli y Eric Dier, son tres de sus jóvenes generales que terminarían siendo base de la renovación generacional que llevó a Inglaterra a la semifinales del último mundial. Cuarto, hizo del Tottenham nuevamente un habitué de la fase final de la Champions League, algo que se había convertido en una anomalía en las más recientes décadas.

¿Qué fue lo que quedó en la lista del “debe” para Mauricio Pochettino? Lo más importante es lo ya mencionado: el hecho de hasta el momento no haber podido conseguir un trofeo ¿Por qué no ha podido lograr este objetivo? A pesar de haber consolidado un estilo de juego preciso, vistoso y agresivo (que sale de memoria y se extiende por igual en las divisiones inferiores) lo cierto es que en los momentos decisivos siempre le faltó ese plus de jerarquía que poseen los campeones. El crecimiento del club en lo deportivo e institucional no tiene precedentes, pero lo cierto es que luego de tres años en constante crecimiento institucional, táctico y estratégico, los Spurs han llegado a un nuevo techo. El próximo desafío es encontrar la manera de romperlo para poder luchar mano a mano contra el Manchester City, el Manchester United, el Chelsea y el Liverpool por el máximo honor en terreno doméstico.

Si hubo una temporada en la que quedaron expuestas todas las falencias del Tottenham de Pochettino, fue la más reciente. Una que los vio finalizar en el tercer lugar a 23 unidades del súper-campeón Manchester City y cuatro por debajo de un muy irregular Manchester United ¿Las razones? A pesar de la arriesgada y vistosa propuesta de juego, no existió en el equipo un nivel alto de consistencia a la hora de luchar por el título ¿Cómo se puede determinar esto? Con el hecho de que la mayoría de puntos la perdió contra rivales del Top 6 y ante los tres equipos que descendieron, exhibiendo poca capacidad de mejora al enfrentarse a los dos extremos de la liga.

Como bonus track, se puede sumar el choque ante la Juventus por los Octavos de Final de la Champions League es otro ejemplo acabado, pues la caída por 4-3 en el marcador global fue tan inmerecida como lógica. A una vecchia signora dominada, mezquina y lanzada al contragolpe, le alcanzó con resistir al borde del knock out y presionar sobre el final de cada partido -a pura jerarquía individual- para quebrar a un equipo por completo inmaduro. No se trata de un estilo de juego específico, de ser peor o mejor que el rival: los Spurs han demostrado ser incapaces de ganar cuando no juegan perfecto ni poseen el once ideal, algo que sí pueden hacer sus rivales directos.

¿Qué es lo que necesitan los Spurs para superar estas dificultades? De momento, los Spurs han cosechado tres victorias y una derrota en la Premier League. El último partido ante un duro Watford determinó el final del corto invicto y exhibió a un plantel cansado (nueve semifinalistas entre belgas e ingleses) que no posee un recambio que garantice el mismo funcionamiento colectivo que el primer equipo. Y esto no tiene que ver con el hecho de no haber incorporado, ya que mantuvo a una base de jugadores que en su mayoría está en el plantel hace tres años. Es decir, adquirió una ventaja: sus principales nombres (Vertonghen, Lloris, Alderweireld, Alli, Kane, Dier, Davies, Trippier, Son, Eriksen, Lamela y Rose) comparten entrenamiento y campo de juego desde hace tanto tiempo, lo cual les permite ser el equipo con mayor y mejor cohesión de toda la liga inglesa.

Las lesiones posiblemente sean una complicación de cara a otra temporada larga, sobre todo por el hecho de que jugadores clave como Dembele, Eriksen, Dier, Rose, Lucas Moura, Heung-Min Son y Harry Kane no poseen reemplazos que hayan probado su eficacia en cuanto a funcionamiento. El híbrido entre un 4-2-3-1 y un 3-4-2-1 que se vio en temporadas previas podría encontrar un punto de quiebre en un 4-3-3 o un 3-4-3 que creen mayores opciones de pase desde los laterales, que den mayor movilidad a los extremos y que apunten al juego más directo con transiciones veloces entre ataque y defensa.

Estas dos variantes tácticas, que han sido implementadas fugazmente en todo este lapso, podrían darle a los Spurs esa consistencia que ha brillado por su ausencia en los momentos decisivos. El fútbol bonito, veloz, fluido en lo táctico, de presión altísima (libre) y genéticamente vertical que practica el cuadro de Pochettino estaría de esta manera en condiciones de adaptarse mucho mejor a un estadio de mayores dimensiones como el de Wembley (su nuevo y resistido hogar) teniendo más espacios para presionar y no sufrir tanto con los contragolpes de una gran mayoría de rivales tan inferiores como bien cerrados.

Mauricio Pochettino, que renovó su idilio londinense hasta el 2023, se encuentra ante tal vez su más grande desafío a cargo del Tottenham Hotspur. La primera parte de su trabajo ya está hecha y el éxito ha sido más que absoluto, quedando por delante la ardua tarea de conseguir su primer trofeo como entrenador para consolidar uno de los proyectos más valientes y utópicos que se hayan visto en la era moderna del fútbol.