Quien era presidente de la Federación Alemana de Fútbol desde 2016, Reinhard Grindel, renunció esté martes tras un escándalo en torno a ingresos indebidos. La denuncia por esa cuestión se sumó a una suma de críticas por otros motivos, y fue determinante para que el mandatario de un paso al costado.

Según informó la revista Der Spiegel durante el fin de semana, Grindel había recibido 78.000 euros antes de comenzar su mandato, en calidad de miembro del Consejo de Vigilancia de una filial de la Federación, en contra de las disposiciones de la organización.

A esta denuncia le precede la realizada tiempo atrás por el diario Bild, en la que había informado de que presidente había aceptado como regalo de un oligarca ucraniano un reloj por valor de más de 10.000 euros.

Grindel llegó a la presidencia de la DFB en abril de 2016 para suceder a Wolfgang Niersbach. Durante su gestión, había sido blanco de críticas por el mal manejo de algunas situaciones particulares, como por ejemplo el la polémica por la foto que se sacaron los jugadores Ilkay Gündogan y Mesut Özil con el presidente turco Recp Tayyip Erdogan.