Wayne Rooney volvió a demostrar por qué es uno de los últimos grandes jugadores que dio la Premier League inglesa. Cuesta encontrar hoy en día futbolistas que lleven la 10 de un club poderoso a nivel mundial y estén tan identificados como lo está el delantero con Manchester United.

Esta vez no se ganó los aplausos dentro de la cancha, sino fuera de ella, en la mesa de negociaciones: los clubes chinos (Beijing Guoan, Jiangsu Suning y Guangzhou Evergrande) rondaban los destinos del futbolista, que con la llegada de Mourinho ha pasado más tiempo en el banco de suplentes que en el verde césped. La oferta de 1,2 millones de euros por semana rompía todos los moldes, como lo supieron hacer los asiáticos en este mercado.

A pesar de esta suculenta cifra, que superaba ampliamente lo que el Shanghai Shenhua le paga a Carlos Tevez, el máximo goleador histórico del United decidió que se quedará en Old Trafford, al menos por seis meses más.

Rooney se refirió al interés asiático en un comunicado oficial:

“PESE AL INTERÉS QUE OTROS CLUBES MOSTRARON EN MÍ Y POR EL QUE ESTOY AGRADECIDO, QUIERO TERMINAR TODOS LOS RUMORES Y DECIR QUE ME QUEDO EN EL MANCHESTER UNITED.”

Además, el ídolo de los Red Devils mencionó que no utilizará otra camiseta que no sea la del Manchester United, salvo la de Everton, club que lo formó.