El Sánchez Pizjuán recibió el enfrentamiento de dos revelaciones en la llave de octavos de la UEFA Champions League: el Sevilla de Sampaoli y el Leicester de Ranieri. Los locales tuvieron el dominio casi total de la pelota y las situaciones de juego durante todo el encuentro, pero desperdiciaron ocasiones y lo pagaron con un gol del implacable Jamie Vardy. A fin de cuentas, el triunfo de los españoles pudo haber sido mucho más abultado.

En el primer tiempo, todas las estadísticas se volcaron a favor del equipo sevillista. Contaron con la posesión en un casi 80% y las llegadas se contaban con los dedos de más de una mano.

A los 14 minutos de juego le cometieron penal a Joaquín Correa, y el argentino no dudó en tomar la pelota para hacerse cargo de la pena máxima, pero a su disparo le faltó potencia y precisión. Fue demasiado fácil para el arquero Kasper Schmeichel.

Entre tanta llegada al arco y el afán por ir al ataque, los de Sampaoli se pusieron en ventaja con un gran cabezazo de Sarabia, un frentazo colocado que dejó sin reacción al portero. Con ese tanto se calmaron los nervios del entrenador argentino, que tuvo que ver el partido desde el palco por una suspensión que mantiene desde la fase de grupos, cuando se midió ante Juventus.

En el comienzo de la segunda mitad siguió el manejo de Sevilla ante su rival, y nada hacía suponer que Leicester tuviera siquiera oportunidad de remontada. De hecho, Vardy casi no había tocado el balón. Llegadas de Vítolo, Sarabia y Escudero presagiaban el segundo tanto blanquirrojo.

A los 17 minutos del segundo tiempo, Correa tuvo revancha: recibió un pase de Jovetic, quien transportó la pelota hacia el área y descargó para el argentino, que esta vez no escatimó en potencia y le rompió el arco al guardametas danés. Sevilla pasó a ganar por 2 a 0 y acariciaba la clasificación a cuartos de final.

Sin embargo, el goleador Vardy siguió a rajatabla el dicho futbolero que presagia: “los delanteros pueden no tocar la pelota en todo el partido, pero cuando tienen una, la meten”, y le puso suspenso a la definición. En el minuto 73, Drinkwater avanzó por la izquierda burlando a una defensa completamente relajada, y sacó un buscapié que el atacante de Leicester capitalizó para achicar el resultado y así esperar el partido de vuelta con más esperanzas. Vardy convirtió su primer tanto en competiciones europeas.

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Sevilla siguió intentando ampliar la ventaja, pero cada arremetida del equipo español agigantó más la figura de Schmeichel, quien tapó absolutamente todo, haciendo recordar las grandes atajadas de su padre, Peter, figura en el Manchester United de los 90′.

El triunfo fue para los de Sampaoli, pero los que se fueron más felices fueron los hinchas de Leicester, que ahora deberá hacerse fuerte en la vuelta que se jugará en Inglaterra.