Tras un corto reinado de equipos españoles e ingleses en las finales de Champions League, en la edición 2009/10 iban a estar presentes dos clubes de Italia y Alemania. Diez años atrás, en el mítico Santiago Bernabéu, Inter de Milan y Bayern Múnich iban a medirse por la gloria en suelo español. En una batalla que tuvo de todo: el conjunto milanés conseguiría la victoria tras vencer a su rival por 2-0 con goles del argentino Diego Milito y coronaría una temporada espectacular, ya que además de levantar la Orejona se quedaría con la Copa Italia y la Serie A.

En la previa a este partido ya se preveía una gran batalla desde los nombres propios. Como en todo encuentro decisivo, la presencia de grandes figuras no iba a ser una excepción. Por un lado, estaban astros como Bastian Schweinsteiger, Arjen Robben y Phillip Lahm mientras que en la vereda de enfrente, se destacaban Maicon, Samuel Eto’o y Wesley Sneijder. Además, se encontraban futbolistas argentinos en ambos clubes: Martín Demichelis para la institución alemana y Javier Zanetti, Milito, Walter Samuel y Esteban Cambiasso en el Neroazzurro.

Si bien en ambas formaciones figuraban grandes nombres, los dos iban a contar con algunas ausencias. Frank Ribery y Thiago Motta habían visto la tarjeta roja en las semifinales y, por ende, iban a perderse de la final en Madrid. Justamente, haciendo hincapié en el pasado de esta competencia, estas instituciones habían dejado en el camino a grandes clubes. El conjunto teutón eliminó a Fiorentina, Manchester United y Olympique de Lyon mientras que Inter hizo lo propio ante Chelsea, CSKA Moscú y el Barcelona de Pep Guardiola. Cada uno con sus métodos y sus tácticas.

Sin embargo, todo lo logrado iba a quedar en la estadística y ahora tenía que demostrarse en el campo de juego. Dos equipos que llegaban con una moral muy alta, debido a que habían conseguido recientemente tanto la liga como la copa nacional en sus respectivos países. Y esto se reflejó desde el primer segundo, cuando el inglés Howard Webb señaló el comienzo del partido, aunque ambos rivales iban a tener el respeto suficiente por las condiciones y la importancia del cotejo. A pesar de la especulación en los primeros minutos, cada uno iba a jugar con la filosofía que representaba.

Los dirigidos por Louis Van Gaal mantuvieron la posesión de la pelota, pero esta vez sin poder lastimar a su rival. Solo el holandés Robben pudo inquietar a la defensa contraria en algunos destellos del encuentro y no pudo batir a una sólida defensa interista. Las amenazas bávaras llegaban por ese sector y el equipo de José Mourinho lastimaba con una jugada de pelota parada en los pies de Sneijder. Cuando las chances de ambos eran contadas con los dedos de una mano, llegó el primer grito de la jornada. A los 35 minutos, tras un saque largo de Julio César, Milito pudo bajar la pelota que le quedó a Sneijder, quien devolvió rápidamente al argentino que quedó en carrera frente al arco.

Con absoluto control, el ex Racing quedó mano a mano ante el alemán Hans-Jörg Butt y no perdonó. Era el 1-0 para el conjunto milanés, que empezaba a inclinar la balanza hacia su lado. El partido continuaba con su curso y los dos finalistas pudieron anotar. Inter contó con situaciones en los pies de Goran Pandev y un dinámico Sneijder, mientras que Bayern Munich pudo igualar la situación con un remate de Thomas Muller y un disparo de Robben. Con una posesión ficticia en la que no generaba mucho peligro, el entrenador holandés enviaba a la cancha a Miroslav Klose, cuando restaba media hora para que termine la final. Pese a esto, Inter no iba a perdonar y Milito mucho menos.

Minutos más tarde, promediando los 25 del complemento, iba a aparecer un nuevo contraataque del equipo italiano. Sneijder iba a ser el conductor, y el mediocampista iba a cederle la pelota al camerunés Eto’o, quien a su vez se la pasaría rápidamente a Milito. El delantero, avanzó por la izquierda y con una gran gambeta pudo eludir a Daniel van Buyten, para colocar el balón al palo izquierdo del arco defendido por Butt. En las dos chances que tuvo, puso en ventaja al Inter y se convertía en la gran figura del partido. El cronómetro siguió avanzando, pero no hubo tiempo para más. Luego de 38 años, el equipo italiano volvía a disputar una final y llegaba a la obtención de su tercera conquista a nivel continental.

 

A pesar de los métodos de Mourinho, que fueron cuestionados, el club italiano se quedó con la Champions League y se transformó en el sexto equipo en conseguir el famoso “triplete” en el Viejo Continente. Los números del partido reflejaban cierta inclinación hacia el conjunto alemán pero los resultados mandan, al fin y al cabo. Milito, hoy secretario técnico de Racing, tuvo su noche de gloria y llevó a lo más alto a una institución que no peleaba por este certamen hacía décadas. Bayern Munich no pudo obtener su quinto título a nivel continental y el entrenador luso volvió a levantar la Orejona, aunque esa vez se daría con otro club. Con una estructura definida, jugadores de renombre y una propuesta totalmente fija, Inter pudo dar los golpes exactos para dejar una huella en la historia grande del fútbol.