Santi Cazorla volvió a Villareal, luego de siete años y tras un largo período de inactividad en Arsenal por una serie de lesiones, y en su presentación combinaron magia, ilusionismo y alegría.

El volante formó parte de un truco de magia que estuvo en manos del Mago Yunke. Un cilindro transparente vacío estaba en el campo de juego del Estadio de la Cerámica. De repente, el objeto se llenó de humo hasta que apareció el flamante nuevo refuerzo.

Cazorla había sufrido una rotura del ligamento externo de la rodilla, lo que derivó en un dolor en el tendón de Aquiles en el pie derecho. La cirugía se complicó y estuvo cerca de la amputación del pie. Tras dos años de inactividad, y con 33 años, firmó contrato con el Submarino Amarillo por un año.