Los cambios pueden ser fructíferos en algunos casos y contraproducentes en otros. En el fútbol, las modificaciones de jugadores se hace notar claramente en el rendimiento de un equipo y claro ejemplo es el de Fernandinho en lugar de Casemiro, que si bien ambos representantes de Brasil se desempeñan en la misma posición y poseen características similares, el primero tiene mayor juego que el segundo pero menos marca y sentido de la ubicación pero no solo para relevar al resto de sus compañeros, sino también con un instinto nato de percibir por dónde va a atacar el rival para cortar la jugada. A priori y para muchos sería un cambio intrascendente, que no modifica el juego colectivo de Brasil, pero si lo hace y mucho.

Además, Marcelo se recuperó de la lesión que lo alejaba del terreno de juego y volvió a la titularidad que fue en un breve lapso de Filipe Luis. En esta ocasión, el mejor de los dos fue el titular ante Bélgica, pero en concepto grupal fue contraproducente, ya que Marcelo es de carácter mucho más ofensivo que su par y por ende, sumado al antes mencionado cambio obligado por acumulación de amarillas de Fernandinho por Casemiro, el seleccionado sudamericano perdió peso en la marca.

Por el contrario, la selección europea también realizó modificaciones respecto a lo que venía pregonando a lo largo del Mundial. Chaidi reemplazó a Ferreira Carrasco como carrilero por izquierda, esto le valió mayor orden en el retroceso al equipo, sumado a un cambio que fue fundamental: Fellaini por Mertens. Este último relevo en los once titulares reacomodó piezas que no habían encajado a la perfección, enviando al banco a un delantero punzante y con mucho olfato goleador por un volante desordenado, con mucho poderío en el juego aéreo pero fundamentalmente para liberar de los aspectos defensivos a De Bruyne y otorgarle mayores responsabilidades ofensivas.

Pero también el cambio de Fellaini por Mertens provocó que Lukaku tenga que arrancar desde la derecha, como una especie de extremo derecho pero que en cada avance ocupa la zona central del ataque. Aquí es donde se hace más notorio el cambio de Marcelo por Filipe Luis, quien podría haber ayudado aún más al central Miranda que tuvo que luchar constantemente con el gigante Belga.

Es cierto que Bélgica no lució ni fue ampliamente superior a Brasil, de hecho convierte el primer tanto de pelota parada, aspecto en el que fue muy superior la selección sudamericana tanto en defensa como en ataque, mientras que el segundo gol fue fruto del gran contragolpe comandado por Hazard y definido por De Bruyne. Pero más allá de no manejar los aspectos futbolísticos, el orden gracias a los cambios que encontró el seleccionado comandado por Roberto Martínez le valió la posibilidad de terminar los primeros 45 minutos con un dos a cero a favor.

Si serán importantes las modificaciones que emplean los directores técnicos, que ya en la segunda mitad Tite toma la decisión de corregir piezas que no habían funcionado en la primera parte incluyendo a Firmino por Willian en primera instancia pero consiguiendo mejor rendimiento con las siguientes dos: Douglas Costa por Gabriel Jesús más Renato Augusto en lugar de Paulinho. Tan importante fueron las últimas modificaciones que a partir de Douglas Costa Brasil mejoró sustancialmente, dándole oxigeno y frescura por el carril derecho de forma despechada con un desequilibrio individual intratable, junto a la aparición de Renato Augusto arrancando como volante junto a Fernandinho pero terminando de centrodelantero para descontar y estampar el dos a uno final. El tiro del final falló y fue justamente en pies de quien abrió el marcador para la Verdeamarela.

El técnico español que dirige al seleccionado belga prescindió de retocar el once inicial durante casi todo el encuentro, recién a los 83 minutos envió a la cancha a Vermaelen porque Chaidi estaba acalambrado por hacer toda la banda izquierda y a falta de tres minutos para llegar a los 90 reglamentarios ingresó el joven Tielemans por Lukaku. Y es que claro, ya había realizado los cambios justos antes de que arranque el partido de cuartos de final ante Brasil.