No tiene tanto nombre de marquesina como Francia ni variantes ofensivas similares a Bélgica, pero lo cierto es que Inglaterra se muestra un orden defensivo envidiable, a pesar de que si tenemos en cuenta el estilo de futbolistas que se desempeñan en la mitad de la cancha, uno podría creer que a priori es un equipo que busca atacar constantemente.

Jordan Henderson es un volante central con mayor visión de juego y posicionamiento que noción defensiva. Jesse Lindgard piensa más en atacar que en el retroceso ya que en sus venas recorre sangre de extremo y no de interior. Dele Alli parecería ser el que por características pueda acoplarse más a Henderson pero en muchas jugadas termina hasta como centrodelantero. Mientras que Raheem Sterling es otro extremo que juega suelto por detrás del único delantero de oficio como lo es Harry Kane.

Sin embargo, y a pesar de tanto profesional de carácter ofensivo, Gareth Southgate diseñó una maquina que se mueve al compás de las necesidades del momento. Dos centrales y un lateral ocupan la zona defensiva que sirven como sostén de esta mitad de cancha acéfala a la hora de hacer presencia en la marca, sumado a dos carrileros que primero defienden y luego atacan.

Cuando la pelota la tiene el rival, el seleccionado inglés se repliega, sabe que no tiene los interpretes necesarios para recuperar la número cinco y por eso se ubica en zonas defensivas para que no lleguen tan fácil a chocar con el paredón de Jordan Pickford. Una vez que el balón vuelve a estar en poder de los creadores de éste deporte aparecen un abanico, no muy extenso pero efectivo, de posibilidades para ofender al rival.

Con carrileros haciendo ancho el equipo, con volantes que se mueven por todo el frente de ataque, más un medio centro que maneja los tiempos de juego a la perfección y sumado a un delantero que se posiciona como uno de los mejores delanteros de la actualidad, Inglaterra se hace práctico y eficaz. Además, cuenta con John Stones y Harry Maguire que le suman al juego aéreo un plus fundamental y que ha ganado partidos como el último ante Suecia.

Para destacar un movimiento ofensivo en particular, que parece imperceptible pero que resulta muy importante. Sabiendo que los centrales rivales toman como referencia a Kane, el delantero retrocede metros casi hasta la mitad del campo de juego para recibir el pase de Henderson y rebota nuevamente o asiste directamente a Sterling o Lindgard, -también lo hace el volante central cuando recibe el pase del delantero- para que ellos dos, que parten desde la misma linea que el jugador del Liverpool, ataquen con velocidad y vértigo los espacios que dejaron los defensores rivales por seguir a Kane. Los interiores juegan la individual o también pueden abrir el balón hacia alguno de los carrileros para abastecer a Dele Alli y sus casi metro noventa, que avanza casilleros para tomar la posición central del ataque, ya que ese lugar queda vacío por el movimiento de su compañero. De esta manera, si el rival no esta atento y/o hace marca personal, deja muchos espacios que Inglaterra aprovecha a la perfección.

Suecia es una selección preparada más para destruir que para construir y al tener que marcar a futbolistas que flotan por todo el frente de ataque, se olvidaron de cortar el fútbol de raíz y por eso es que Henderson tubo su mejor partido en lo que va del mundial. Además, como ya mencionamos que la selección sueca tiene problemas para crear juego, al ir en desventaja en el marcador, todo se hizo cuesta arriba y nunca dio la sensación de que podía igualar condiciones.

Los nombres de los seleccionados por Southgate para representar a Inglaterra no son más reconocidos que los de Francia y tampoco poseen las mismas características. Mayor caudal de juego posee Bélgica, que empezó a entender que debe sacrificar algún jugador de ataque para darle más contención en el medio. Croacia tiene un mediocampo envidiable y Rusia es el local. Pero la selección inglesa posee un centrodelantero fantástico y un arquero que mostró muchísima solides, sumado a una obediencia táctica superior al resto más movimientos ofensivos que superan habilidades individuales y, si a esto le agregamos el poderío en el juego aéreo, deberíamos mencionar que los inventores del deporte rey pueden conseguir lo ya hecho en 1966.