El fútbol dicen que es dinámica de lo impensado, vaya si este partido lo demostró. Porque Japón había accedido a los octavos jugando para atrás su último partido de fase de grupos, sabiendo que si no le amonestaban a ningún jugador pasaba por Fair Play. Hoy ganaba 2-0 en siete minutos del segundo tiempo y lo perdió 3-2 en la última jugada. Errores defensivos, aciertos en los cambios por parte del técnico Martínez y una cuota de suerte depositaron a Bélgica en cuartos, cuyo rival será Brasil.

El encuentro en la previa parecía una cosa y arrancó de una manera completamente distinta. Todo hacía suponer que los asiáticos iban a hacer como la mayoría de los equipos de este mundial: Refugiarse atrás y salir de contra. Sin embargo de entrada demostró que lo iba a jugar palo por palo. Al minuto, Shinji Kagawa probó de afuera tras un mal rechazo de Ferreira Carrasco y la pelota pasó a centímetros del segundo palo. Bélgica respondía con la pelota parada, el ingreso sorpresivo de Kompany como titular comenzaba a tener sentido pues era el más buscado a la hora de los centros. Las intervenciones de los arqueros no eran mayores, se revolcaban pero la mayoría de las situaciones iban lejos de sus vallas. Mientras tanto Japón no se apuraba, tocaba la pelota en mitad de cancha pero con criterio haciendo salir a los belgas para abrir espacios. Un blooper de Courtois que casi termina en gol fue lo más peligroso del primer tiempo.

Sin embargo la segunda parte comenzó igual de intensa que la primera pero con distinto resultado. Pérdida infantil de Hazard, Meunier que no presionaba e Inui que le metía un gran pase en profundidad a Haraguchi que, previo yerro de Vertonghen, definía cruzado. Gol de Japón a los 2 minutos. La línea de tres dejaba muchos espacios y se mostraba pasiva ante los ataques. Cuatro minutos más tarde llegó el segundo mazazo. Otra vez Inui, esta vez pegándole de afuera del área, amargaba a los Diablos Rojos. Derechazo cruzado y algarabía. Sorpresa en Rostov ante el rendimiento de la selección del sol naciente que seguía empujando y estuvo a nada de hacer el tercero, solo la mala fortuna lo impidió. Kevin De Bruyne mientras tanto no pesaba, apenas alguna intervención pero su rendimiento era para el aplazo.

Roberto Martínez notó que su equipo no respondía y apostó fuerte: Afuera Mertens y Ferreira Carrasco, adentro Fellaini y Chadli. Cinco minutos más tarde en una pelota parada, el hombre del United fue a cargar, hubo un rechazo defensivo y Vertonghen de emboquillada en una suerte de centro de cabeza con complicidad del arquero Kawaguchi, descontaba en el marcador. No pasaron ni 10 minutos cuando tras un córner la pelota le volvió a quedar a Hazard, freno incluido, centro de zurda y aparición de Marouane Fellaini en el medio del área para igualar. El empate parecía quedarle injusto al partido, pero le daba la razón al técnico belga.

La defensa de los europeos era un colador, si Japón se lo proponía podía volver a ponerse en ventaja, sin embargo la figura de Courtois se empezaba a agigantar. Keisuke Honda ingresaba al campo y generaba situaciones al instante. Asociado con Nagatomo y Kagawa hacía desastres por la izquierda. Se perdía una apenas desviada y luego probaba de tiro libre. Del otro lado respondía también el arquero asiático, dos tapadas a sendos cabezazos y luego un disparo de Vertonghen de afuera del área. El hombre del Metz francés tenía grandes falencias para salir, pero debajo de los tres palos se mostraba casi imbatible.

La definición llegó de la manera menos pensada. Gran jugada de Honda que terminaba en corner. Centro del ex Milan y Courtois salía seguro. Faltaban 30 segundos para terminar el tiempo reglamentario, el reloj marcaba 93:30. El arquero del Chelsea lo vio a De Bruyne solo y no dudó: Pase de Bowling para que el hombre del City comience a correr, larga carrera de 50 metros para abrir hacia Meunier que le picaba por derecha, pase al medio, Lukaku que la dejaba pasar y Chadli por atrás de todos la empujaba a la red. Golazo de toda la cancha sobre la hora. Roberto Martínez celebraba más que nadie, los dos cambios que hizo generaron un gol cada uno. No se casó con nadie, sacó a dos hombres de peso y metió apuestas que él llevó al mundial pese a las críticas. El árbitro senegalés Malang Diedhiou (de buen partido) solo dio tiempo para sacar del medio.

La próxima parada para Bélgica será Brasil el viernes 06/07 en Kazán. Japón tendrá que armar las valijas tras perder un partido tan insólito como loco, acorde a lo que viene siendo este Mundial de Rusia 2018.