Islandia, país que ostenta tener la mejor calidad de vida del mundo, generó una selección de fútbol que sorprendió a todo un continente en la Eurocopa 2016 (su primera participación), con una muy buena actuación que le otorgó la posibilidad de disputar ante Francia, el local, los cuartos de final.

La isla que se independizó de Dinamarca en 1918 y que la conforman un poco más de 330 mil habitantes, tiene más volcanes que futbolistas profesionales. Aunque parezca increíble, Islandia cuenta con apenas 23.000 federados, 120 jugadores asalariados y ninguno de los 23 convocados para la Euro juega en la liga de su país. A su vez, tiene 126 montañas con actividad volcánica. Además la cantidad de ovejas en su territorio duplica a los habitantes.

Uno de los datos más curiosos es que el director técnico de la selección es dentista. Heimir Hallgrímsson, exfutbolista que participó en el equipo nacional en reiteradas ocasiones, comenzó su carrera como DT en el representativo femenino, y actualmente sigue ejerciendo su profesión médica. Pero no hay que menospreciar el trabajo que realizó y que lo llevó al Mundial: sus dirigidos juegan un fútbol digno de ver y respetar.

Gylfi Sigurdsson, mediocampista del Everton de Inglaterra, es su gran figura. En él recalan practicamente todas las funciones creativas del juego islandés, pero con socios como Aron Gunnarsson, del Cardiff City, y Birkir Bjarnason, que milita en el Aston Villa, quienes entienden los ritmos de juego a la perfección. Además, el futbolista del equipo villano de la segunda categoría del fútbol inglés ha demostrado a lo largo de la Euro 2016 y las Eliminatorias un gran olfato goleador.

El diez es el líder del equipo y su principal figura.

Sigurdsson es una pieza clave en Everton y la Selección de Islandia, pero no está solo. Johann Gudmundsson le brinda dinámica por el sector derecho. El futbolista que tiene contrato con el Burnley de la Premier League realiza diagonales permanentemente a la espalda del centrodelantero Jon Dadi Bodvarsson, del FC Reading, que normalmente es el punta del seleccionado.

A sabiendas de que no es una potencia mundial desde lo futbolístico, los intérpretes que elige Hallgrímsson son por demás obedientes de las tareas tácticas y en el retroceso. Si el equipo se ve superado por el rival, los 11 decienden hasta su campo de juego para replegarse y luego lastimar de contra.

Otro ítem en el que esta selección se destaca es el juego aéreo. La línea de cuatro defensores que propone el DT de 50 años posee mucha altura: Hordur Magnusson (1,90), Ragnar Sigurdsson (1,87), Sverrir Ingason (1,88) y Birkir Saevarsson (1,87). Esa línea defensiva, conformada por verdaderos gigantes, tiene una regla muy clara: no pasar la mitad de la cancha y defender su arco como vikingos en plena guerra. Por delante, otra línea de cuatro futbolistas se mueven con astucia y demuestra mejor triangulación cuando Sigurdsson la integra, ya que cuando el combinado isleño se ve superado, Emil Hallfredsson, del Udinese italiano, ocupa el lugar vacante en el círculo central para que la máxima figura adelante su posición. Este esquema fue utilizado incansablemente en los últimos 3 años y no parece que haya intenciones de cambiar de cara al Mundial.

En estas Eliminatorias todo fue alegría y festejos para Islandia: compartió el Grupo I con Croacia, Ucrania y Turquía. Y terminó primera, con 22 puntos, relegando a los croatas a la segunda posición, directo al repechaje.

No posee grandes figuras individuales, pero su amor propio, inteligencia táctica, juego aéreo y noción de inferioridad traducen a Islandia como un rival que, como mínimo, se debe de respetar. Ya lo sufrieron el Portugal de Cristiano Ronaldo e Inglaterra, cuando tuvieron que enfrentarse en la Eurocopa pasada.