El entrenador Luiz Felipe Scolari es un nombre consagrado hace tiempo en el fútbol brasileño y mundial. Ahora, a los 71 años, se encuentra ante uno de sus desafíos más grandes: por el peso del equipo y del contexto que atraviesa.

El campeón mundial con Brasil en 2002 asumió este jueves el mando de Cruzeiro, que busca evitar el descenso a la Tercera División. La tarea no es fácil ya que el equipo de Belo Horizonte marcha penúltimo en la clasificación.

“No quería comandar el equipo tan solo este año. Quería este año que está terminando y seguir en 2021, 2022 y 2023. Voy a estar con ustedes dando todo lo que pueda y a contribuir con mi conocimiento a todo aquello que el Cruzeiro también me dio”, afirmó Felipao a casi 20 años de su primera etapa, en 2000 y 2001.

Scolari sustituirá a Ney Franco, destituido el pasado domingo tras un nuevo revés del equipo, que apenas suma 12 puntos en 16 partidos jugados. Este año además desfilaron por el banco Franco, Adilson Batista y Enderson Moreira, en una campaña que continúa la mala tarea que lo condenó al descenso cuando era uno de los cuatro clubes brasileños que nunca había caído a la segunda división.