Después de once meses, el Seis Naciones vuelve a ser el epicentro del mundo del rugby con el inicio de una nueva edición, con el gusto característico de celebrarse en un año mundialista. Los equipos saben que esta será la preparación más seria que tendrán de cara a la Copa del Mundo por lo que los resultados no serán tomados de la misma forma que en los últimos tres torneos.

El formato es simple: los seis mejores equipos de Europa (Inglaterra, Irlanda, Francia, Gales, Escocia e Italia) se enfrentan todos contra todos una sola vez, sin ida y vuelta. Algunos jugarán tres veces de local y otros dos y el que termine con más puntos será coronado campeón. La única particularidad es que si el campeón puede llevarse el Grand Slam, la denominación que utilizan para aquel que gane todos sus compromisos.

La edición 2019 comenzará el viernes con el duelo entre Francia y Gales en Saint-Denis y seguirá el sábado con los cruces entre Escocia e Italia e Inglaterra e Irlanda, el plato fuerte de la fecha y del campeonato dado el momento que atraviesan ambos seleccionados.

Como se mencionó, Irlanda es el favorito para quedarse con el Seis Naciones por el gran desempeño que mostró en 2018, donde se quedó con el Grand Slam de este torneo, venció a los All Blacks en la ventana de noviembre y sólo perdió un partido, frente a Australia.

De la mano de Jonny Sexton, que está en duda para el debut por un golpe en su rodilla derecha, y Rory Best el Trébol buscará el bicampeonato, algo que no consigue desde que se consagró en 2014 y 2015. A su vez, los rumores indican que este sería el último Seis Naciones bajo el mando de Joe Schmidt, el principal apuntado para reemplazar a Steve Hansen como head coach de Nueva Zelanda luego del Mundial.

Inglaterra busca volver a ser aquel equipo dominante en el que se convirtió con la asunción de Eddie Jones. Tras haber quedado eliminado en fase de grupos de la Copa del Mundo 2015, disputada en territorio inglés, se quedó con las ediciones de 2016 y 2017 del Seis Naciones y estuvo a nada de derrotar a los All Blacks en dos ocasiones.

Todavía en vilo por la situación de Owen Farrell, que se operó de una fractura en un pulgar, los encargados de liderar a La Rosa en el debut serán el segunda línea Maro Itoje, de gran presente aunque imprevisible en la conducta, y el interminable Mike Brown. Uno de los que volverá será Manu Tuilagi, quien se recuperó de la decimoquinta lesión que sufrió en su carrera e iría desde el arranque el sábado.

Francia es una incógnita desde 2015 en adelante. Un seleccionado con talento y que, a la vez, está atravesando una renovación, que juega según como se sienta el día del partido. Fluctúa entre un nivel superlativo con el que le puede plantar cara a cualquier equipo y una paupérrima actuación como en la derrota contra Fiji, primera en la historia, en el último amistoso de 2018.

Mathieu Bastareaud es uno de los más experimentados del plantel, pero no por eso el menos crítico. Luego de la mencionada caída frente a Fiji, no se guardó nada a la hora de declarar y dio a entender que el problema del grupo era de actitud.

Gales llega envalentonado por el gran cierre de año que tuvo en 2018, con nueve victorias al hilo, incluida una frente a Australia que elevó los ánimos de un plantel que está con hambre de títulos, el último lo consiguió en 2013.

Con la emoción a flor de piel por ser el último Seis Naciones de Warren Gatland, que se retirará después de 12 años al mando de los Dragones, la única duda que hay es quién será el portador del dorsal número 10. Si bien la experiencia de Biggar es un factor a considerar, Anscombe fue el apertura titular en los éxitos frente a los Wallabies y los Springboks.

Escocia siempre aparece como la posible sorpresa, pero nunca termina de asentarse. Sin ningún título desde la incorporación de Italia al torneo en el 2000, dejó una buena sensación en la última ventana de amistosos en noviembre, aunque no totalmente dominante.

A sus 34 años, Greg Laidlaw volverá a ser el líder de este seleccionado al que llevó hasta los cuartos de final del Mundial 2015, en donde el Cardo cayó ante Australia en un final muy polémico con un penal mal cobrado a los 78 minutos.

Por último, tanto en el orden como en la tabla de posiciones, se encuentra Italia, que año tras año parece confirmar que su incorporación al entonces Cinco Naciones fue por cercanía y no por el nivel que podía ofrecer. Muy pocas veces consiguió ganar un partido en el torneo, por lo que el objetivo de sus adversarios siempre es intentar conseguir el bonus ofensivo.

Lo único que este combinado tiene para festejar es que el capitán Sergio Parisse, argentino surgido en Universitario de La Plata, se convertirá este sábado en el jugador con más partidos disputados en el Seis Naciones con 66, superando a Brian O’Driscoll.