La lengua de Darío Benedetto a espaldas de Gonzalo Montiel, el borde interno de Lucas Pratto con el arco vacío, el zurdazo teledirigido de Juanfer Quintero y la corrida maratónica del Pity Martínez serán, de por vida, las postales de la final más atrapante de la historia de la Copa Libertadores. Sin embargo, a punto de cumplirse sesenta días de que finalizara el certamen, en el Viejo Continente se vislumbran las secuelas de la fiebre sudamericana para vivir el fútbol. Es que todavía se venden souvenirs del inolvidable choque en el Estadio Santiago Bernabéu.

Desde bufandas y remeras de River, con un costo de 5 y 20 euros, hasta pulseras y otros accesorios se aprecian en los locales de Madrid. Todo comenzó el 8 de diciembre, cuando los hinchas realizaron el banderazo previo a la definición y un día después regresaron para compartir la hazaña a miles de kilómetros de nuestro país. Y sí, en Europa aún quedan pruebas de la infalible pasión de los argentinos.

Foto: Lucas Bendayan