La expectativa que despiertan los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 son gigantes. Con el foco puesto en la innovación tecnológica, más allá de su cultura milenaria y su puntillosa organización, se espera que esta nueva edición del evento deportivo más grande del mundo quede en la historia como una verdadera revolución.

Una de las principales novedades está relacionada con las “islas flotantes”. La Villa Olímpica y varios estadios se ubican en terrenos ganados al mar ubicados en la Bahía de Tokio, en la desembocadura del Río Sumida. Se trata de un negocio inmobiliario millonario en una de las zonas con más crecimiento económico, demográfico y de infraestructura en los últimos años.

La idea es que luego de los Juegos Olímpicos esta se convierta en una zona de negocios y con un valor turístico agregado. Luego de haber sido elegida como sede olímpica, Tokio vio crecer su población de manera considerable y debió poner en marcha nuevos planes urbanísticos. Entonces, las islas flotantes aparecieron como una gran opción. De esta manera, el distrito de Chuo-ku se transformará en el “Nuevo Tokio”.

Actualmente, la Bahía se caracteriza por inmensas torres de viviendas e imponentes rascacielos, los cuales se convertirán en iconos arquitectónicos de los próximos Juegos. Sin embargo, el gobierno tokiota planea una estrategia sustentable: destinar el 27% del terreno ganado al mar a zonas verdes, además de construir nuevos puertos y medios de transporte acuáticos.

Un total de 17 de las 43 sedes deportivas de Tokio 2020 se ubicarán en este espacio, por lo que será definitivamente el epicentro del gran evento para deportistas y espectadores. El Ariake Arena, el Centro Acuático e incluso la Villa Olímpica encabezan una renovada alternativa que promete dar que hablar.